Abrazando a mi niño interior


No se si sabías que estoy grabando unos videos, es una forma de mantener mi mente ocupada en esta crisis, y en uno de ellos hablaba de mi niño interior.  Invitaba a los oyentes a hacer un ejercicio: buscar varias fotos de cuando eras niño o niña y analicés que sentimientos o emociones ves reflejada en tu cara… en esas fotos.

A muchos les parece que ya no tenemos nada que ver con aquel niño (o niña) sensible, puro y travieso que fuimos en la infancia. No es verdad. ¡Ese niño todavía vive dentro de vos! Todavía sentís su sensibilidad, su vivacidad, su espontaneidad y también su pureza, su inocencia y su ingenuidad (muy poco, pero si). Tu Niño Interior además, guarda todas las impresiones fuertes que te afectaron, las frases que se te grabaron, la exigencia que te agobió, las necesidades que no fueron satisfechas, y también el amor que recibiste, los juegos y los recuerdos entrañables. Todo esto, que está almacenado dentro de ti, se reproduce hoy.

El escenario y los personajes ya no son los mismos, pero las emociones siguen ahí, intactas, repitiéndose una y otra vez. Un tono de voz, una orden brusca, una palabra concreta, hace brotar los viejos sentimientos de antaño. Más de lo mismo.  Muchas veces tus recuerdos serán felices, pero otras no tanto, imaginate en este momento como estás marcando a tus hijos en esta crisis, qué les estás diciendo, de que impaciencia o frustración tuya los estás haciendo objeto o castigando de mala menera… es pasajero decís, yo te respondo a lo mejor, pero sus recuerdos de esto no.

La imagen del Niño Interior es un símbolo mental, que conecta directamente con todos estos recuerdos infantiles. Decir Infantil no es algo peyorativo, pues es muy positivo tener la creatividad, la espontaneidad del niño, y es maravilloso seguir sintiendo su capacidad de asombro ante los misterios y sorpresas de la vida.  Si fuéramos como niños dice la Biblia… son optimista, verdaderos, sin máscaras, sin aferrarse a las apariencias, sin pretensiones, viven con menos para tener más y sus risas son contagiosas y del alma.

Los niños viven absolutamente presentes, vibrando en el aquí y ahora, sin perderse nada de lo pasa y sin preocuparse por el futuro ni por el pasado. Pero igual que tus emociones se escapan a menudo de tu control, la imagen del Niño que ves también tiene vida propia. ¡A veces te asombrás de lo que hace o dice tu niño! Como la imagen va acompañando fielmente tus emociones, es un medio magnífico de mantenerte en contacto con ellas.

Pero nuestro Niño/a Interior no nos vale solamente para conectar con nuestro interior, lo que ya en sí es algo importantísimo. También nos proporciona una forma sencilla, eficaz y amorosísima de reparar nuestro pasado. El niño interior es como si fuera tu corazón mismo: es donde podés nutrir tu alma, al nutrirle a él/ella. Simboliza tu capacidad de entrega y de amor. Al menos, en su primer peldaño.

Todo comienza con el niño, pues lo vive todo de una forma libre, impulsiva, sin reflexión. Luego, la vida, la experiencia y sus consecuencias hacen que vayamos reprimiendo sus impulsos. Lo vamos castigando, lo tenemos en una esquina de cara a la pared y más veces de las que pensamos lo mandamos a callar. Y estas emociones reprimidas son las que luego provocan dolencias físicas y psíquicas. La adultez o en nombre de ella nos vamos volviendo poco creativos, rutinarios, amargados, pesimistas…. poco amigables…. en fin.

Al darle al niño aquello que necesita: apoyo, cariño, protección, al explicarle las cosas, al desculpabilizarle, como por arte de magia, tu estado de ánimo ¡¡¡cambia al momento!!!

Amá a tu niño interior, dejalo salir, que se moje en la lluvia, que llore, que ría, que se asombre, que se asuste, que tenga miedo, que tome una mano para sentirse seguro, que haga una rabieta de vez en cuando para conseguir lo que quiere, que siga mirando a las nubes a ver que animal encuentra…. amalo porque hoy sabés que tu adulto lo proteje y que eso que le dolió ya no le puede doler más…. te prometo que vas a ser más feliz.

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4 comentarios en “Abrazando a mi niño interior”

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