La paciencia


Se acerca Navidad, muchas personas se van a ver abocadas a la compradera, filas, empaques, más filas, más empaques, no hay estacionamientos, en fin, estrés, ansiedad, disgustos, pérdida de paciencia.  Algunos dijeron en años anteriores: “esto no me lo calo más” y este año nuevamente en el círculo interminable en el que muchas personas viven su vida.

Y por ello y cómo piensan que no puede ser de otro modo, toca ir a comprar los regalos. Si es algo que “siempre toca hacer” y ya sabes cómo está todo por estas fechas, preparate con “alegría” para vivir una vez más yo que por años sabés que sucede, en pocas palabras: TE QUEDAN ALGUNAS SEMANAS PARA EJERCITAR LA PACIENCIA.

A algunos les entra la «nostalgia espiritual»: Navidad no es regalar es compartir, los mejores regalos no se envuelven en papel son las personas, no es importante lo que ponés en tu mesa sino de quien te rodeas ese día… pero al final el momento triunfa e igual acaban haciendo fila.

Te narro una escena clásica, llegás a una de las tiendas y cuando estás en la cola para pagar, el sistema se “cayó”, te asomás a ver la cola de las filas cercanas y preferís quedarte en la tuya ya que estabas a dos personas de pagar. Están intentando arreglarlo, pero parece que va a tardar.

Da inicio al caos, las personas comienzan a quejarse en voz alta, la impaciencia se apodera de la fila, expresiones de “si ya sabían esto…”, “tengo muchas cosas que hacer…”, “porque será que no me extraña…”, podés agregarle algunas tuyas o de tu colección de años anteriores. 

Reflexionemos:

  • Es algo que a veces pasa y no podemos culpar a nadie: tecnología, energía eléctrica, no está bajo el control de la persona que está cobrando y que es a la que van a hacer objeto de la rabia. De hecho, por la impaciencia, nadie nota lo nerviosa que está.  Me pregunto si a alguien alguna vez le han dado ganas de hacerle ver que no se preocupe, que no es culpa suya.
  • Cuanto más esperás, más nervioso o nerviosa te ponés y te molesta que la larga espera sea un argumento para que la gente se disperse, se amontone, se aburra o se vaya y lo que es peor, se pierda el orden en la fila.
  • Son cosas que pasan, y aunque no te gusta esperar te ponés a hablar (o a quejarte) con la gente que también está esperando y hace que el tiempo se te pase más rápido.
  • Te molesta tener que esperar y ya si ves que alguien intenta colarse viene el aumento de rabia y estrés, si sos vos al que quieren “salta” te imponés y no tenés problema en llamar la atención, la mayor parte de veces de mala manera, a esa persona. Aquí se respeta la cola.
  • Te parece un poco absurdo estar en una cola que no avanza. Preferís irte a dar un paseo y volver luego cuando esté todo solucionado.

Al final enfocate en tu paz mental, no vale llevar regalos o compras llenas de rabia, estrés, angustia.  Tu paz, tu tranquilidad y tu paciencia son tesoros que se pueden perder en un momento…

Que preferís: entrar al tiempo de más paz en paz o por el contrario entrar al tiempo de más paz en guerra con vos mismo, con los demás….

TE ESPERO EN LA CIMA

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