Cerrando heridas y abriendo puertas


270926212_7159483220735906_3608938942513314910_nAcabamos de empezar un nuevo año, nos quedan por 360 días nuevos, por estrenar.  Así como nadie se pone un vestido nuevo que tenga una mancha, o esté roto de alguna parte, así es empezar un nuevo año.  Hay que cerrar heridas y abrir nuevas puertas con renovadas esperanzas.  Pregunto: ¿Realmente sabemos cuándo cerrar heridas en nuestras vidas?

La vida como tal, tiene etapas y cada una es diferente a la otra, lo importante es que debemos ser capaces de cerrar heridas, de manera que nuestra mente no se quede atrapada en etapas pasadas que frenen nuestro avance y entorpezcan nuestro presente.  Es importante tener claro que, cerrar heridas no significa olvidar lo que viviste, se trata de evolucionar y seguir avanzando. Los cambios son parte de la vida, cuando cerramos una herida se procesa un cambio y esto puede que genere conflictos. Debido a las emociones que vas a vivir te tocará pasar por un período de duelo y quizás esta es la etapa más difícil. 

Cuando cerrás una herida, es necesario agradecer las cosas buenas y las malas, porque estás últimas fueron lecciones que aprender de esta etapa. Es muy probable que cuando estés dispuesto a cerrar una herida sintás miedo, al cerrarla iniciarás una nueva etapa: nuevas personas, nuevas experiencias, nuevos amigos e incluso nuevos paisajes que contemplar, esto te debe animar.

Cerrar una herida incluye pérdidas, podés dejarlas atrás y aceptar que todo en la vida tiene su tiempo. Al cerrar una herida debés también estar dispuesto a abrir una puerta, el futuro, por ello si la herida permanece abierta, va a interferir en tu futuro y por supuesto en tu evolución como persona.

¿Cómo podés cerrar heridas de manera satisfactoria? En primer lugar: no te aferrés a lo conocido, a veces, lo conocido es negativo y nocivo a nosotros, preguntate ¿qué te mantiene allí?, sin fluir y estancado: costumbre, conformidad, creencias “más vale malo conocido que bueno por conocer”, entonces, preferís aceptar lo malo, aunque sea “conocido” y no aventurarte a emprender una nueva etapa.  En segundo lugar: debés estar dispuesto a despedirte y hacer un balance de todo lo aprendido. Ya dijimos que dejar esa realidad te hará sentir un sentimiento de duelo o de pérdida; por ello, debés estar dispuesto a vivir esa tristeza. Evaluar qué fue lo que nos hizo crecer y que nos limitó es la mejor manera de empezar a decir ¡Adiós!  Y, finalmente, estar claros que es el momento de emprender, ponernos en paz con el pasado y seguir adelante sin que lo vivido nos afecte, implica un nuevo comienzo.

Al iniciar un nuevo ciclo vendrán nuevas oportunidades y un mayor crecimiento personal, ¡Debés estar dispuesto a abrazar el cambio! ¡Y preparate para recibir una nueva etapa en tu vida con los brazos abiertos y tu corazón dispuesto con mucha fe y optimismo!

TE ESPERO EN LA CIMA