Como el elefantito del cuento


La felicidad en la vida no es una banda sin fin, hay momentos en que uno puede sentirse solo y sin recursos. ¿Creés que esa situación no va a cambiar? Tal vez echás de menos aquellos años en que contabas con tu familia, especialmente con el apoyo de tu mamá, con el cariño de tus hermanos… Hay momentos de sombra, en que la sensación de vacío o soledad se apodera de tu mente.

Perder el trabajo, romper una relación o emigrar son situaciones que nos producen un fuerte desgarro interior. Te acordás de Dumbo, el elefantito del cuento,  al que apartan de su mamá, se burlan de él porque tiene unas orejas desproporcionadas, bueno a muchos de nosotros nos pasan cosas que nos hacen sentir desamparados.   Podríamos decir que el “síndrome del elefantito del cuento” es sentirse solo, abatido, sin autoestima.

Tené presente que hay salida para ese sentimiento.  Ante el desánimo, la primera medida es tomar conciencia de que este problema tiene solución. No podemos caer en la desesperanza.  Revisemos el cómo:

  • Desde dentro: considerando todos los talentos que tenemos, ya tenemos el primer regalo, la vida y luego todas las habilidades para hacer algo, los conocimientos que hemos ido adquiriendo y que nos pueden ayudar en un tipo de trabajo, la experiencia o ese rasgo de carácter que nos hace más idóneos para una tarea que otra.
  • Desde fuera: buscando una red de apoyo que nos haga salir del agujero de la soledad: la familia, un amigo, un pariente lejano…

La vida nos pone a veces en situaciones que nos superan. Sin embargo, hay que recordar que no hemos venido al mundo para estar solos. El amor (amistad, pareja, familia) nos ayuda a subir la cuesta.  Por eso es importante hablar con los demás, no aislarse. Las personas estamos hechas de tal forma que siempre necesitamos unos de otros. Descubrimos que aquello que nos hizo sufrir por ejemplo, las orejas del elefantito, de las cuales se burlaban, se convirtieron en las alas que le permitieron volar.  Necesitar y apoyarte en los demás son tus alas, dejate ayudar por quien te ama, aunque sea una persona que nos parece pequeñita,  como aquel ratón que animó a Dumbo a enfrentar la realidad, a crecer en autoestima y a superarse.

La lección es muy sencilla: no esperés a que la solución para tu vida venga en un paquete que se puede comprar por la Internet.   Atendé a las personas que están cerca de vos y que te brindan su mano, haceles caso, escuchá y sé humilde para agradecer el consejo y la ayuda venga de quien venga.

TE ESPERO EN LA CIMA

 

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