Cómo soltar para no preocuparnos


Tuve en dias pasados un accidente de rodilla y cuando el médico me atendió me indico que debía de hacer un tracción en mi pierna, mientras más el traccionaba mi pierna, aunque no me dolía, más tenso ponía los músculos dificultando la maniobra.  El doctor empezó a usar la dos primerar palabras y yo le añadí otras dos,   Para reparar algo en la vida debés de: Soltar, dejar ir, confiar y entregar, si las queremos sintetizar en una sola abandonarte, aunque cada una tiene un significado distinto.

En el momento que necesitamos soltar, dejar ir, entregar y confiar, hacemos lo que yo con mi pierna, queremos seguir controlando, resistiendo y en algunos casos manipulando lo que hacemos y pensamos… y hasta cruzamos los dedos para que se nos dé.  Entonces, ¿Qué significa realmente soltar? ¿Cómo dar este paso?

Soltar es un acto de la mente, implica hacer con nuestro pensamiento lo mismo que haríamos con un globo que tenemos amarrado en nuestra mano. Desatarlo y dejar que tome el rumbo que deba tomar.  Los pensamientos son “globos energéticos”, que contienen la información que hemos pusimos en ellos: nuestra vida, lo que queremos y los detalles que hemos pensado al respecto.

Lo que no ponemos en ellos es la manera en que esto de desarrollará, generalmente los llenamos  de las posibilidades que no suceda o de los obstáculos que nos vamos a encontrar para que no suceda.   Nuestra mente muchas veces es muy limitada para diseñar el proceso de cómo lograrlo de manera simple y fluida, a veces solo sabe desear, enfocarse y prepararse para el resultado.

Esto no significa que tenemos que cruzarnos de brazos.   Es necesario tener claridad de lo que queremos, enfocarnos y poner pensamientos y emociones para vivirlo con energía, sentirlo, visualizarlo y luego tomar acción con todo lo que sea simple y posible de hacer. Hacer lo que podemos hacer, lo que está a nuestro alcance.

Entonces, ¿Cuándo debemos soltar?  Cuando comenzamos a preocuparnos. La preocupación es el resultado de desconfiar, de querer controlar, de querer tener la certeza de que todo va a salir bien o que vamos a tener un éxito rotundo en lo que emprendemos.   Allí es cuando hay que soltar, entregar, dejar de hacer y confiar. Justo en el momento en que comenzamos a preocuparnos.

Te espero en la cima

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