Dar más de lo que espero


Cuando somos generosos con los demás, la vida es generosa con nosotros. Dos componentes, generosidad y agradecimiento, quizás las claves más importantes para construir la felicidad.

Recuerdo una tarde que iba para la casa despúes de haber terminado un seminario, muy cansada, 8 horas de pie, pero meditaba en lo que un alumno me había dicho: “gracias por compartir lo que sabe“, y un pensamiento de Teresa de Calcuta vino a mi mente, quien no vive para servir no sirve para vivir, y lo asocio a quien no sabe dar no sabe recibir, por tanto no agradece.

Para que tu vida funcione, empezá pensar en cómo dar, qué dar, a quién dar y a la par vas a aprender a recibir. Muchos se quedan en esto último, no piensan más que en recibir, la primera pregunta que hacen al momento de “abrir la mano” es ¿qué hay para mi? no saben o se les “olvida” que cuando tu mano se abre para dar queda lista para recibir. No quiero decirte con esto, que es un problema pensar así, recibir es como el océano, recibe agua de todos los ríos, sin pedirlo. Para dar, en cambio, hay que tomar una determinación, o si no el proceso no se pone en marcha. La dificultad estriba en que muchos pretenden recibir antes que nada.

Hablaba con una pareja, y el marido se quejaba de que su esposa no lo trataba bien. La señora decía que eso pasaba porque el tampoco lo hacía, o sea como no me dan yo no doy.  Hay persona que se pasan esperando que sea el otro el que dé el primer paso. En las relaciones con los demás si querés construir felicidad dá, eso te causa satisfacción personal antes que nada, cambiar vidas, tocar vidas, contribuir a mejorar a otros… No te detengás a pedir, eso viene solo, o no viene, en cuanto te detenés a pensar cuantos puntos llevás “ganados” en la partida de la vida, se acaba. Sabés por qué, porque se genera el pensamiento: “Ya he dado, ahora me toca el turno de recibir”… paraste, el juego se terminó. 

Es plantar la semilla y esperar su crecimiento. Nadie le grita a la siembra que querés tener frutos y flores, estos vendrán cuando tengan que venir, si vienen… por tanto si querés cosechar, seguí sembrando, si querés recibir seguí dando. Ahora bien, aclaremos que no solo es sembrar, hay que vigilar, regar y limpiar, echar abono y dispensar otros cuidados; y si lo hacés bien, al cabo de algún vas a recoger frutos o contemplar las flores. En cuanto a lo de pedir, podés vociferar que no por ello vas a recibir, muchos vienen a la vida con los puños cerrados y así permanecen para siempre. Es preciso dar, dar sin descanso.

¿Sabes cuál es el mayor engaño de la felicidad? La creencia de que cuando yo recibo es cuando soy feliz. Cuando solo quiero recibir es cuando el egoismo invade mi vida, solo yo. 

Si querés triunfar y conseguir muchas cosas DA MÁS QUE LO QUE QUERÉS RECIBIR… es un proceso, un estilo de vida, un hábito mental, una estrategia permanente.

Te espero en la cima

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