De los mecanismos de defensa


Para muchos de nosotros cualquier situación que trae incertidumbre desencadena una medida de protección inconsciente que nos permite hacer frente a las emociones desagradables, esta medida de protección se llama mecanismo de defensa.  Nos ayuda momentáneamente a no afligirnos a no decir o hacer algo con ramificaciones potencialmente dañinas, a mantenernos en un estado mejor, esto es como indicábamos en el corto plazo.   Sin embargo, a largo plazo, el efecto es todo lo contrario, ya que el uso rutinario de los mecanismos de defensa en realidad reducen la eficacia del procesamiento emocional, no nos ayudan a ser emocionalmente inteligentes.

Si vivís en un estado de negación de tus limitantes y de tu problemática, si siempre estás poniendo excusas para  justificar tu comportamiento, si sos el rey o reina del drama o estás permanentemente defendiéndote aunque nadie te ataque, CUIDADO.   Nadie puede liberarse del todo de los mecanismos de defensa, son como los cables que conectan sistemas y a veces como regletas conectadas a regletas.  Pero si nos hacemos conscientes de ellos y entendemos si nos ayudan o nos dañan, hará que cada vez necesitemos “menos cables o regletas” para funcionar correctamente.  Te dejo con algunos de los más comunes:

1. NEGACIÓN.  Muy generalizado y muy usado por las personas. Cuando una situación o hecho se vuelve muy difícil de controlar, es posible que simplemente te negués a experimentarlo. Al negar la realidad, te estás protegiendo de la necesidad de hacer frente a las consecuencias desagradables y al dolor que le acompañan.  Por ejemplo, frente a la realidad de la muerte de un ser querido.  Pero, si te decís a vos mismo: “Yo soy un bebedor social” o que “toda pareja finalmente pierde el romance”, por ejemplo, estás utilizando la negación como mecanismo de defensa. Y si bien esto puede aliviar cualquier dolor a corto plazo, a largo plazo, la negación puede impedir hacer un cambio positivo.

2. REPRESION. Hay una línea muy fina entre la negación y la represión. La negación la vimos antes, la represión olvida por completo la experiencia en su conjunto. Con la represión la mente toma la decisión de enterrar la memoria en el subconsciente, lo que impide que pensamientos dolorosos, molestos o peligrosos entren en la conciencia. Esto es a menudo el caso de abuso de menores u otras experiencias traumáticas que tuvieron lugar al principio de nuestro desarrollo. Si bien la represión, al igual que la negación, puede servir para propósitos inmediatos, sobre todo si estás atormentado por una experiencia dolorosa, si no te tomas el tiempo de procesar y de lidiar con la experiencia, esto puede tener consecuencias graves en el futuro. 

3. RACIONALIZACIÓN.  La racionalización no es sino una forma de negación que nos permite evitar el conflicto y la frustración que éste genera. Nos damos razones, aparentemente muy lógicas, que justifican o encubren los errores y/o contrariedades.  Mediante la racionalización la persona intenta defenderse del efecto frustrante y trata de autoconvencerse de que, en el fondo, no deseaba aquello que no ha conseguido. Un ejemplo clásico en la literatura de racionalización es la fábula de la zorra que después de varios saltos no logra alcanzar las uvas y exclama: “¡Ah, están verdes!”. También el ejemplo del joven que va a una fiesta y aduce que no baila porque suda, pero realmente no sabe bailar y teme hacer el ridículo. La racionalización es un mecanismo muy común en las personas con egos sensibles.

Ojalá todos fuéramos muy conscientes de lo que nos pasa en nuestro interior, para que podamos tener una vida efectiva, si no podés solo un buen psicólogo te puede ayudar a descubrir el por qué de estos mecanismos.

TE ESPERO EN LA CIMA

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