Decir que no, ¿a mi jefe?


A través de mi experiencia en las jornadas de capacitación, sobre todo cuando tocamos ciertos temas como empoderamiento o coaching, sobreviene una pregunta, USTED, ¿LE PUEDE DECIR QUE NO A SU JEFE?  y la respuesta es clara y casi inmediata de parte de la mayoría NOLo que me lleva a asegurar que uno de los miedos más grandes que todos tenemos a largo de la carrera profesional es decirle que “no” al jefe. 

En nuestro medio, al igual que en el resto del mundo la tecnología, globalización, reducción de personal, competencia férrea, guerra de precios, cambios en la conducta del consumidor, crisis económica, reinvenciones en las compañías, requieren competencias diferentes para los trabajos, etc., todo esto hace que cada día haya menos ofertas laborales, las empresas necesiten menos personal y conseguir trabajo es cada día más difícil, “la calle está dura”.

Aunque la demanda de trabajo es mayor que la oferta en algunos rubros, y a pesar del miedo, los colaboradores tenemos que aprender una lección, que no la enseña la universidad, decirle que “no” al jefe antes de crear una situación desagradable que haga que tengamos que cambiar de trabajo o perderlo y a lo mejor sacrificar un futuro importante.

Para hacer una buena reflexión nos tendríamos que poner dos sombreros: el de jefe y el de subordinado, comparto el aprendizaje a partir de la observación de las situaciones que viví con mis compañeros de trabajo cuando era asalariada, con mis colegas y mi práctica de consultoría. Hay varios factores que debes que debemos tomar en cuenta:

  • Como subordinado: La relación con tu jefe es vital para tu trabajo y debés tratar de llevarla lo más armoniosa posible.
  • Algunas veces los criterios de despido o reducción de personal se basan en la calidad de las relaciones interpersonales, con tu jefe y tus compañeros, más que en las competencias para realizar el trabajo.   Recordá que te contratan por tus destrezas y habilidades profesionales y te despiden por falta de destrezas y habilidades humanas.
  • Para ambos: Si vamos a hablar de humanidad, somos seres humanos con emociones y problemas que nos puede hacer reaccionar irracionalmente.
  • Como jefe: Algunas veces los jefes por presiones de resultados no revisan la cantidad de asignaciones que le dan a los miembros de su equipo ni calculan el tiempo que requieren para terminarlas.
  • Si usted no le dice a su jefe que está sobrecargado de trabajo, este puede suponer que la carga la puede manejar sin problema. Por ello, debés comunicar cuando estás sobrecargado de trabajo porque si no puede asumir que todo está bien.

Decir que “no” a tu jefe no es malo, muchas veces hacerlo mejora la comunicación y el trabajo en equipo. Si sos jefe, qué pasaría si le asignás una nueva tarea a un colaborador y le indicás que es urgente y el o ella te pregunta: “¿está cambiando la prioridad de los proyectos que tengo?, ¿cómo tomarías esta pregunta?  Si lo tomás a mal, como un desafío, no vas a crecer.  Si lo ves bueno te das cuenta que tu colaborador entiende los objetivos y la estrategia y te ayuda a distinguir lo importante versus de lo urgente.

A la hora de decirle que no a un jefe debemos recordar: son humanos, se equivocan, entonces escojamos el momento apropiado, hagámoslo cordialmente, sustentemos con base por qué no podemos hacer la tarea y tratemos que el mismo jefe tomé la decisión después de escuchar nuestros argumentos.

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