Depresión escondida


Dedicado a las personas que pueden estar ocultando la depresión o incluso no saber que la tienen.

E8Hay personas que viven la vida con “depresión escondida”: intentan ocultar su depresión ante los demás, o no quieren saber (o no quieren reconocer) que tienen depresión.

Esto sucede porque tenemos conceptos vagos o equivocados sobre esta enfermedad que varía de una persona a otra: no siempre es fácil identificar la presencia de la depresión en familiares, amigos, colegas o incluso en uno mismo.  El desconocimiento y los prejuicios respecto de la depresión (o la salud mental) están disminuyendo, es verdad, pero aún siguen siendo bastante frecuentes. Sin embargo, incluso en los casos en los que el sufrimiento parece “invisible”, deja “señales” que podemos captar si estamos atentos.

Estas son señales de que una persona puede estar sufriendo “depresión escondida”:

La persona deprimida puede no parecerlo, pero está constantemente cansada.  Mucha gente piensa que las personas con depresión no quieren salir de su cuarto, descuidan su aspecto y andan siempre tristes. No siempre es así. Un efecto bastante común de la depresión es un permanente cansancio y, si no se ha hecho un diagnóstico adecuado, ni la persona sabe que la causa de ese cansancio es la depresión. Tal vez piense que es acumulación de trabajo, pereza, “debilidad”. Un diagnóstico serio es fundamental para empezar a curarse.

La persona deprimida puede irritarse con facilidad. Es común la idea de que una persona con depresión esté quieta, malhumorada, apática. Por eso, no imaginan que la persona deprimida puede estar bastante irritable, ocurre con frecuencia, ya que ella necesita continuar lidiando con las responsabilidades del día a día a pesar de la falta de energía, lo que es bastante agotador. Como el mundo está más acelerado e impaciente, es común que las personas no interpreten esa irritabilidad como síntoma de depresión. Por eso mismo que es necesario estar atento: la irritabilidad puede ser, en efecto, un síntoma de la enfermedad.

La persona deprimida puede parecer indiferente al afecto de los demás. El individuo con depresión no siempre se siente triste: muchas veces, simplemente no siente nada. Son comunes los relatos de pacientes que se sienten fríos, indiferentes, y, en ese cuadro, no reaccionan ante las palabras y gestos de cariño. Esta es otra señal a la que hay que estar atentos.

La persona deprimida puede abandonar actividades que antes le gustaban. El desinterés por actividades antes placenteras es un indicador frecuente de depresión, ya que la enfermedad agota las energías físicas y mentales, reduciendo drásticamente la capacidad de sentir satisfacción. Si no hubiera otra explicación para el desinterés creciente de la persona por actividades de las que le gustaban, este mismo hecho puede ser un importante síntoma de depresión.

La persona deprimida puede asumir hábitos alimenticios perjudiciales. La alteración de los hábitos alimenticios puede ser un efecto colateral del descuido con la propia vida o incluso un intento de lidiar con la enfermedad: puede ser que el exceso de comida sea una forma de intentar sentir algún placer, por ejemplo, o que pierda el apetito. Es frecuente pensar que los malos hábitos alimentarios de alguien se deban a mera falta de disciplina, pero también pueden ser señales importantes de depresión clínica.

La persona deprimida puede sentirse presionada o exigida más allá de sus fuerzas. Una persona con depresión no tiene las mismas disposiciones de quien está mental y físicamente agotado. Exigir lo que ella no es capaz de hacer solo sirve para empeorar su cuadro, porque incluso puede perturbarla y frustrarla u dejarla avergonzada y herida. Si siempre es importante ser paciente y comprensivo con todas las personas en el día a día, es más importante aún tener la sensibilidad de mantener la paciencia y la comprensión que se enfrentan con el peso de la depresión: ellas realmente no consiguen hacer las cosas con la misma disposición de quien no sufre la enfermedad.

La persona deprimida puede cambiar de humor aleatoriamente. La depresión puede llenarse de altibajos, alternando “días buenos” y “días malos” sin mucha lógica aparente. Es importante prestar especial atención a la falsa impresión de que la persona está curada cuando pasa por una serie de “días buenos”: en verdad, el cuadro podrá cambiar de repente, reforzando la necesidad de ayuda especializada.

¿Qué hacer si me identifico con esos síntomas? Si identificás esos síntomas en vos mismo o en alguien que conocés y concluís que puede ser depresión, no te asustés: la depresión es bastante común en nuestra sociedad y es perfectamente tratable.

No te automediqués: es fundamental procurar orientación médica especializada para que el tratamiento sea un éxito. Probá consultar a un psicólogo para comprender mejor lo que está sucediendo; si fuera necesario, te derivará a un psiquiatra, que es el médico especializado en los tratamientos con medicación apropiada para reequilibrar el funcionamiento de tu sistema nervioso. 

Junto con el tratamiento, alimenta tu mente y tu alma con motivación y fe, consciente de que esa pérdida de energía puede ser superada. ¡Tu determinación de vencer y hacer el tratamiento con empeño, aunque no tengas ganas de nada, es esencial para vencer la depresión!

Te espero en la cima

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