El arte de bendecir


Mis capacitaciones y mis videos concluyen DIOS TE BENDIGA GRANDEMENTE… y estoy convencida de que cuando envias o recibís deseos de bendiciones son del alma, ya que bendecir significa desear y querer incondicionalmente, totalmente y sin reserva alguna el bien ilimitado, haciéndolo aflorar de las fuentes más profundas y más íntimas del propio ser. Esto significa venerar y considerar con total admiración lo que siempre es un don del Creador, sean cuales sean las apariencias.

Quien se vea afectado por tu bendición es un ser privilegiado, consagrado, entero.

Bendecir significa invocar la protección divina sobre alguien o sobre algo, pensar en él con profundo reconocimiento, evocarlo con gratitud. Significa, además, llamar a la felicidad para que venga sobre él, dado que nosotros no somos nunca la fuente de la bendición, sino simplemente los testigos gozosos de la abundancia de la vida.

La palabra bendecir la podemos interpretar como bien decir o decir bien, la persona a la cual le decís bendiciones tiene que haber hecho cosas buenas que dan paso a hablar (decir) bien de ella, por tanto para los que creemos, Dios también ve esas cosas.  No debería ser una fórmula que se repite mecánicamente como parte de un ritual religioso o una forma de saludo o despedida.

Como me decía un amigo ya mayor: «En mi juventud, bendecir era algo que estaba reservado a los sacerdotes; ni por un instante hubiera pensado yo en bendecir a nadie». Afortunadamente, no hay nada de eso. El estudio de las prácticas espirituales de la humanidad muestra que el arte de bendecir lo practican toda clase de personas de todos los medios sociales, sin monopolio alguno. Puede convertirse en algo tan natural como respirar o caminar.

En su sentido más profundo, «bendecir» significa comprender y alegrarse de que la persona (la cosa, el ser, etc.) que bendecimos se mantenga en su estado de bondad y, como dice un salmo, que la copa de esa persona rebose.

Es una linda manera de recordarle a las personas que esperamos que sean buenos, que hagan el bien, que las cosas que hace, las obras de sus manos, sean buenas y prósperas, que el bien sea un compañero de viaje no ocasional sino permanente.  Deseale bien a las personas que amás: tu padres, tu hermanos, tu pareja, tus hijos y por qué no a los que no conocés y alguna vez coincidís con ellos en el camino de la vida.

DIOS TE BENDIGA GRANDEMENTE.

TE ESPERO EN LA CIMA