Enfocada, motivada, emprendedora y, además, linda.


Hemos pensado algunas vez todos los roles que nos toca vivir a través de nuestra vida como mujeres.   Ser mujer en América Latina y muchos lados del universo no ha sido fácil, por las discriminaciones, las marginaciones, el demérito, no solo cultural, sino religioso.    En muchos casos, en las generaciones pasadas, sobre todo, nos hicieron pensar que habían lugares, profesiones, opiniones, estilos de pensamiento que no nos eran “otorgadas” comenzando, en siglos anteriores por el derecho al voto.    Aun en algunas religiones, el entrar a un templo y tener parte activa no es permitido, pasando por rituales mutilantes o deshumanizados.

La idea no es ser perfecta, aspiramos a una equidad a ser únicas y diferentes, como culaquier ser humano, ser yo misma. Tampoco es que nos creaamos invencibles, sino que abracemos la verdadera belleza y autenticidad con la certeza de que somos realmente preciosas, independientemente del ancho, del alto, de las arrugas o las canas.   Cuantas mujeres han muerto por cirugías plásticas, tratamientos “rejuvenecedores” o han quedado visiblemente mutiladas, el horror a decir la edad, de verse “vieja” son condicionamientos que han llevado a muchas a entrar el la montaña rusa de cambios que a veces solo son cosméticos.

La personalidad de una mujer no se puede limitar por las comparaciones que hagan otros, y es peor cuando las hacés vos misma. Querete y valorate como sos, tu autoestima la determinás vos. 

La percepción que tengan los demás de tu imangen depende de cómo se ven ellos o ellas a si mismos. 

Para ello podés incluir en tu vida diaria algunas prácticas maravillosas para motivarte y entusiasmarte: 1) Identificá tus puntos fuertes, esas capacidades que te distinguen de otros (recordá que veniste al mundo con una mochila de bondades, habilidades, detrezas, que te hacén unica y especial).   2) Creá una imagen distintiva, sé auténtica y seguí tu propia ruta, parte del éxito de los “influencer” es que siempre estamos buscando a quien copiar.  Las buenas obras de arte son absolutamente originales aunque a veces no entendamos a un Picaso o un Dalí.  4) Confía en vos misma.  Todos tenemos alguna que otra inseguridad, pero fundamentalmente el primer aplauso tienen que venir de vos.  No valés por quien tengás al lado, no sos llavero o accesorio,  recordalo siempre.  4) Destacá lo que te hace diferente.   Tus logros, tus resultados, tu pasión, tu desarrollo, tu intuición, tu inteligencia… seguí la lista.

Recordá que detrás de una mujer poderosa está ella misma trabajando por lo que quiere cada día. Tené la conciencia de lo mucho que valés, que merecés todo lo que soñas, y lo más importante, podés lograrlo.  No quiero dejar este tema sin dejarte algunas frases que ayudarán a empoderarte. Recordalas todos los días o cuando más las necesités: Yo creo el mundo a mi alrededor.  La felicidad está en mí misma.   Hoy elijo ser feliz.  El mundo es un lugar maravilloso, y yo lo disfruto.  Hoy yo voy a hacer de este día diferente. Hoy pienso en positivo y lo bueno que este día trae para mi.

La verdadera madurez se encuentra en aceptarnos y querernos como somos. La podemos palpar una vez que somos capaces de dar la vuelta o cambiar de camino si el que andamos no nos gusta o no se ajusta a quienes somos, sin temor al qué dirán y con inteligencia.

Enfrentá confiada el futuro, abrazando tu presente y aprendiendo del pasado. Enfocada, motivada, emprendedora y, además, linda.
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