La paz comienza por vos


El mundo está plagado de violencia, violencia física, violencia verbal, violencia emocional, violencia psicológica y muchos piensan que el ambiente es el violento sin cuestionarse cuál es la contribución que hago para que esto suceda. Muy pocos entienden que la violencia comienza por nosotros mismos.  No aceptar nuestras limitantes, nuestras carencias, nuestras debilidades o errores y no intentar superarlos, nos mantiene en un estado permanente de guerra interna. 
No hay otro momento mejor que éste para experimentar paz, para ser paz. Lo mejor de todo es que no requiere de un gran esfuerzo convertirte en paz; al contrario, sólo es necesario dejar de tratar, y darte cuenta que muchos de los hábitos aprendidos están dirigidos a creer que la vida y las relaciones humanas son complicadas, y que se requiere mucho esfuerzo para que las cosas cambien y pueda haber calma en el mundo.
Sin embargo no te das cuenta que la violencia que vemos fuera de nosotros es sólo un reflejo de lo que está sucediendo adentro, toda la violencia interna que está presente a diario en nuestra vida y que es tan cotidiana que no nos damos cuenta de ella.  Un simple pensamiento de culpa, recriminación, juicio o queja, desencadena pensamientos que a su vez generan otros pensamientos, y cuando te das cuenta, has pasado todo el día recreando tales eventos. Así terminás por darles tanta importancia que crees que son reales, vitales y decisivos. Luego te juntás con otras personas y comenzás a comentar la inmensa angustia que sentís y lo terrible que son tus problemas. Das inicio a una competencia sin fin QUIÉN ES VERDADERAMENTE EL MÁS INFELIZ, todo para demostrar que tu situación SÍ es de verdad dramática y que nadie está pasando por algo tan desesperanzador como vos, son las eternas víctimas o las reinas o reyes del drama.

El otro extremo de esta autoviolencia es quedarte callado. Ver desde la barrera cómo pasan tus días y  no expresar lo que hay allí porque de pronto reforzás un continuo pensamiento: “para qué hacer tal o cual cosa si todo va a seguir igual”. Así te vas quedando en una queja silente y corrosiva. No le ponés límites a los otros, pero además, te estás irrespetando a vos mismo al no atreverte a comunicar lo que sentís, querés o esperás.

¿Qué pasa si te digo que estos pensamientos NO son verdaderos?

¿Qué pasa si te digo que ni siquiera te pertenecen?

¿Qué pasa si te digo que podés elegir encontrarte con un espacio interior que es PAZ?

Este espacio subyace dentro de vos, más allá de toda confusión, caos y duda. Siempre está allí, es permanente y es pleno.  Te has preguntado cuántas veces has experimentado paz dentro de vos…
Observá y dejá que vengan los recuerdos, quizás algunos estén relacionadas a momentos, a lugares en los que estuviste, a encuentros con otras personas. No importa qué tan fugaces hayan sido, solo hacé memoria. Te vas a dar cuenta que nadie te recreó ese momento, simplemente la sensación de paz surgió dentro de vos, tal y como siempre ocurre, porque no necesitás que algo externo suceda para que experimentes serenidad.
Cada vez que a voluntad te ponés en contacto con esa energía interna, con tu esencia, la vas convirtiendo en un hábito. Vas a ejercitándote poco a poco en la habilidad de sustuir tus momentos de desasosiego, frustración y más violencia interna por momentos de paz.
Muchos pueden hacer una lista de aspectos personales que tienden a criticarse o recriminarse, que pueden generarles sentimientos de culpa o arrepentimiento.  Y, ya no es posible cambiar el pasado, pero si los aceptás y vas haciendo consciencia de mejorarlos, de cambiar, la forma como te relacionas con vos mismo va hacer que sustituyás esta violencia interna por gentileza y compasión.
TAREAS:
Primer ejercicio, si decidís hacerlo: abrazá quien sos, aprendé de tus decisiones, aceptá sus consecuencias y  observá tus acciones. Podés llevar un pequeño cuadernillo de notas.
Segundo ejercicio: sé claro con vos mismo y ubicá los detonadores de tu violencia interna para que comencés a observarlos, solo observarlos; luego, pensá dónde está el aprendizaje para vos y qué podés hacer.

Solo hacelo con gentileza. ¡Atrevete!

Te espero en la cima

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Anuncios