La soledad: tu aliada o tu enemiga


Leí por ahí lo siguiente: Quien tiene miedo de estar solo es por que no se conoce y asusta vivir con un desconocido. No es del todo cierto, porque hay soledades no buscadas.

La soledad como ausencia de personas en tu vida es un problema que puede llegar a ser grave. De hecho, se sabe que va de la mano con muchos otros problemas.  Sentir que no se tiene apoyo, ayuda, y en un momento dado no tener a quién recurrir aunque sea para tomarse un café.

Hay personas que pueden decir que aman la soledad o la prefieren, pero estos son estados transitorios, como cuando uno quiere meditar o  reflexionar en un tema o requiere estos espacios para poder producir o crear algo, en ese caso es tu aliada, pero cuando te lastima, te molesta o la persona se siente apartada hay que revisar y tener cuidado.

Hay distintos tipos de soledad, ¿de qué maneras se manifiestan? revisemos, así las sabremos identificar y distinguir que las ocasiona.

Soledad contextual.  Es aquella que se da cuando cambiamos de país o experimentamos una nueva situación, por ejemplo,  los jóvenes que entran a la universidad por primera vez, no conocen a nadie, no tienen amigos, un cambio de trabajo, etc. Son situaciones pasajeras y de adaptación.

Soledad transitoria.  Aparece en situaciones concretas y no dura mucho más de un día. Por ejemplo, cuando aparece un conflicto en una relación amorosa o de amistad, puede surgir la sensación de que hay una barrera que nos separa del otro, o que nos ha revelado una faceta de su personalidad que nos hace replantearnos si la conocemos.

Soledad crónica. Lamentablemente se mantiene en el tiempo y a veces se trata de no tengo con quien hablar, nadie me visita… Algunas veces se debe a que la persona tiene mucho “tiempo libre” por ejemplo, un jubilado, y cree que todo mundo cuenta con el mismo tiempo para compartir, a veces la persona se repite tanto el “estoy sola” que acaba por creer que a nadie le intersa, pero a su vez no se interesa por nadie.

Soledad autoimpuesta.  Hay casos en los que la soledad es la consecuencia de un aislamiento que uno mismo ha decidido. Por ejemplo, personas con miedo a sentirse defraudadas por amigos o seres queridos.

Soledad impuesta. La soledad impuesta es consecuencia de una serie de privaciones materiales a las que se somete a la persona, en contra de su voluntad.  Aislamiento por alguna enfermedad, por ejemplo.

Soledad existencial. Influye relativamente poco la calidad y la cantidad de las interacciones que mantenemos con el resto de personas. Puede ser que ya su círculo de amigos se redujo por su actitud, por su madurez o crecimiento o porque los intereses variaron.

Soledad psicopatológica. Puede ser una mezcla de las anteriores, pero en este caso se caracteriza por ir asociada a un desgaste de la salud mental de la persona, o directamente por la expresión de un desorden psiquiátrico.

Al final, no nacimos para estar solos o aislados, quien digaque lo prefiere debe ubicarse en el por qué y verificar si no es un síntoma de depresión, en este caso urge buscar ayuda, antes de que se complique la salud mental-

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