Nelson A. Hernández Cedeño: Estableciendo referencias


Comercialmente hablando, es más atractivo vender un seminario de lenguaje corporal con la frase “aprenda a detectar mentiras” y si lo hace… ¡puff! Como por arte de magia llenará una sala y esto se debe a que el público está sediento por dominar este tema debido a que, en la mayoría de los casos, tuvo malas experiencia en lo profesional o personal.

Sin embargo, este tópico sólo es una pequeña parte del gran contenido que se abarca al estudiar el lenguaje corporal y, de hecho, es el capítulo más complejo de todos.

Quienes han dedicado a formarse en este tema a consciencia, descubren lo siguiente: 1- El radar para detectar micro expresiones, mentiras, o algún tipo de movimiento corporal no puede estar encendido siempre, 2- Se recomienda que NO apliquemos el análisis a personas cercanas a nosotros y menos cuando hay emociones de por medio, porque que pueden contaminar una buena lectura y 3- Las mentiras son engaños muy complejos de detectar, hasta para el más estudiado en el tema y, definitivamente se requiere habilidad para llegar a la verdad.

¿Se puede descubrir al mentiroso? Si, con técnicas de comunicación muy específicas, pero primero, como todo en la vida, debe aprender un paso a la vez antes de caminar y correr.

Antes de detectar una mentira primero debe saber la “verdad”, es decir, establecer un punto de referencia o una línea base que no es más ni menos que la reacción típica o acostumbrada de un individuo cuando es confrontado o puesto en cierta situación y dice la verdad. Primero debe notar cómo se comporta, reacciona, habla y se refiere a un tema central.

Si la persona que está analizando es de naturaleza nerviosa, ansiosa o insegura, un experto que primero no haya establecido un punto de referencia puede registrar sus comportamientos como indicadores de que está mintiendo.

Como sabrá las personas tenemos distintas reacciones para una misma situación, por ejemplo, cuando la persona A dice la verdad tendrá una postura erguida, un rango tonal de voz calmado y hasta cierto punto, estará alerta a las preguntas. La persona B puede que se rasque la nariz, se muerda los labios y esté totalmente alerta al cuestionamiento. En muchos seminarios le dirán que la persona B es la que miente, sin embargo, primero se debe tomar en cuenta el contexto y otros elementos antes de verter dicha opinión.

En resumen, los puntos de referencia de la persona son “su verdad” y aquellos que mienten se esfuerzan en controlarlos y, como se necesita muchísima práctica para dominar el subconsciente, fallan abismalmente.

Por lo tanto para descubrir una mentira, la lectura del lenguaje corporal se enfoca en observar gestos, tonos, expresiones faciales de diferentes “puntos de referencia” o reacciones normales. A continuación. le revelaré algunos pasos que usan los expertos para descubrir una mentira y, por ende, llegar a la verdad.

Primer paso: Para definir los puntos de referencia, hable de temas neutros para observar cómo se comporta la otra persona, comience con preguntas simples y abiertas que inviten a entablar un diálogo. Por ejemplo: ¿Qué hará el fin se semana? En vez de ¿Irá al juego? Aquí es clave el arte del Coaching.

Segundo paso: Analice los movimientos de la persona mientras habla, observe su postura, ¿está agitado?, ¿cómo mueve sus manos?, ¿parpadea mucho? ¿cuáles son sus gestos faciales? ¿en qué dirección coloca sus pies? ¿cruza las piernas? ¿las tiene quietas o mantiene movimientos cortos y constantes?

Tercer paso: Escuche atentamente, ¿tiene un tono de voz bajo? ¿sonríe fácilmente? ¿tose, carraspea, toma mucha agua o abusa de las muletillas?

Cuarto Paso: Si es posible, deténgase en un tópico donde sienta que la persona se apasiona, interesa o gusta. A medida que el individuo responde, su rostro puede encender ciertas expresiones y aumentar los gestos con sus manos, pregunte por sus hobbies. Los latinos, por ejemplo, solemos apoyar muchísimo nuestras palabras con las manos, ser descriptivos al detalle y hasta onomatopéyicos cuando nos gusta algo.

Quinto paso: Descubra las señales de advertencia, mi regla de oro es indagar un poco más cuando veo señales de advertencia en una respuesta, como, por ejemplo: contradicciones o incongruencias, y cuando las veo, sé que estoy tocando un tema delicado o estoy llegando a un punto clave dentro la conversación que requiere de mi mayor atención. 

En Alerta Aeropuerto, programa que me encanta, le muestran claramente cuales son algunos de esos puntos: ¿Quién le dio esta maleta? – un primo – ¿Cómo se llama su primo? Silencio… Primera alerta: ¿cómo es que la persona no sabe el nombre de su primo, dirección o lugar donde vive? En resumen, ¡use el sentido común!

Como se acaba de percatar, solamente hemos tocado la punta del iceberg y para descubrir al mentiroso se requieren habilidades especiales, tiempo, entrenamiento en otras ramas y mucha paciencia… porque la verdad, siempre saldrá a la luz tarde o temprano.