Nelson A. Hernández Cedeño: Exhibicionitis aguda


¡Comencemos con un Boom! Todo lo que una persona haga en la redes sociales deja huella y ¿Algunas vez ha pensado que ese rastro puede ser la comidilla para sociópatas y psicópatas que viven y se alimentan de la exhibicionitis aguda de otros?

¿Cuán seguras y bloqueadas están sus redes? ¿Cuánto de su vida personal expone?  Ahora está de moda que en Instagram que se hagan preguntas, las cuales van desde sonsas hasta íntimas y hay quienes, por estar en la ola de esta tendencia, responden todo sin pensar en las consecuencias.

Y es que ahí está el detalle, existen Blogueros, Influencers, o personas comunes y corrientes que postean su vida privada y ven como “normal”, para usar la expresión de los jóvenes, que un perfecto desconocido sepa que comida ingirió, si fue al gimnasio y qué rutina hizo, a dónde fue con los niños, qué regalo le mandó x marca, cómo se ve con x media o zapato y hasta llegan al extremo de preguntar en redes ¡cuál es el color de panty que debe usar hoy! Prácticamente lo único que no postean es la ida al inodoro…

Hoy observé a una periodista reconocida tener en la entrevista 2 celulares para postear lo que hacía cada segundo, y no conforme a ello, tenía además una tableta con la que filmaba al invitado y a su compañero, o sea, no le bastaba con las luces, cámaras de estudio y señal en vivo, prácticamente le urgía tener amarrada al cuello o con una cinta en la cabeza una cámara GO Pro para filmar desde otro ángulo al invitado y, esta periodista en cuestión, no sólo tiene sus redes sociales abiertas sino que además comparte más de su vida privada y casi nada la profesional.

Esta “exhibicionitis aguda” se ha convertido en una enfermedad que deja consecuencias graves, desde rupturas de amistades y matrimoniales, bullying, ordenes de restricciones por acosos psicológicos o sexuales, descuidos a la pareja o hijos y hasta suicidios.  Todo, por no saber poner un límite sano.

Psicólogos de todo el mundo están estudiando con más cuidado el hecho de que un adulto, joven o niño cuya conducta no tenía problemas, se transforma en un adicto a las redes sociales, no sólo por postear sin filtro alguno en sus cuentas, sino que además siguen otras cuentas para saber hasta el más íntimo detalle de otras personas. De ahí el éxito de las Kardashian y muchos otros “influencers” que se exponen más de lo necesario.

Medite esto: Cada like que dé, cada post que haga, cada información que comparta, cada comentarios que deje, la gente no solo estará pendiente de ellos sino que además, habla muchísimo de su personalidad y existen algoritmos que segmentan y analizan toda esa información para otros, es por ello que de repente ve en su muro de Facebook un anuncio relacionado a sus gustos, hobbies, estudios y estilo de vida, y que no sabe cómo llegó ahí.

En lo que se refiere a tecnología y adolescentes, normalmente las cosas peligrosas que vienen a la mente son el ‘sexting’ (hacer circular fotos de desnudos propios o de otros) los depredadores online están a la espera de esto y es más común de lo que piensa.

Quiero indicarle amigo lector, algunas cosas que los navegadores comparten y que no consideran peligroso exponerlas para satisfacer su “exhibicionitis aguda”.

Ir de fiesta ya tiene bastante riesgo en sí y hay quienes publican sus actividades (especialmente las ilegales) para que las vean sus amigos, familiares, enemigos y futuros contratantes. Muchos no piensan las consecuencias a cambio de recibir algo de atención, likes y shares.

Hay tres preguntas que debería plantearse antes de publicar algo: ¿Se sentiría cómodo si su jefe o director de escuela ve lo que postea?, ¿La información que comparte puede ser usada en su contra?, ¿hacerlo, le trae algún beneficio productivo?

Es difícil no comparar nuestras vidas con las de otros cuando todo se publica online. Para muchos, las redes sociales rápidamente se convierten en un espectáculo, un lugar para que parezca que su vida es más emocionante que la de otros. El problema es se convierte en una necesidad desmedida para alimentar lo superficial y embellecer la realidad, es decir, lo que hacen es una forma sutil pero poderosa de mentir.

Cuando mentimos se debilita nuestro verdadero sentido de identidad y pertenencia. Esas son las dos cosas más importantes que algunos cibernautas están desarrollando. Al enfocarse en crear fantasía, en vez de asumir su verdadero ser, se debilita su ser.

Los adolescentes, especialmente las chicas, enseguida descubren que su sexualidad recién descubierta puede usarse para lograr atención e incluso para manipular. Las redes sociales dan una mayor audiencia a ambas cosas. Da la falsa sensación de tener poder.

Muchos jóvenes quieren ser la nueva sensación del Internet. Por desgracia, para eso han de hacer algo extremista y hacen cosas físicamente peligrosas o humillantes. No solo pueden sufrir heridas o incluso la muerte, sino que no están preparados para las consecuencias de sus actos

Por desgracia, no se trata solo de un problema adolescente, sino que es un problema para todos. Somos nosotros con nuestras cámaras y hambre de atención lo que provocamos los males.

Siempre que alguien publique algo en redes, habrán quien lo comparta, comente o use sin pensar en las consecuencias. Recuerde esto, hay tiburones en el mar digital que esperan y huelen la sangre del que sufre “exhibicionitis aguda”.