Nelson Hernández Cedeño: De Maquiavelo y otras políticas


Hace unas semanas atrás me pareció muy curiosa una coincidencia repetitiva con un autor y su libro, en la mañana había leído un artículo sobre lenguaje no verbal y Maquiavelo, esa misma noche, en una de mis series favoritas el tema central era sobre este escritor y su obra. Al día siguiente, me topo en un stand de librería la pieza a la cual tanto la serie de TV, como el artículo hacían mención: “El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo… ¡Tuve que comprarlo!

Al leerlo, quedé totalmente atónito al comparar el hecho de que la gran mayoría de los políticos de este siglo, prácticamente basan sus acciones en esta obra como si fuese un manual ejecutado al pie de la letra.

“El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo es un guía escrita en el siglo XVI sobre cómo ser el líder autocrático de un país. Explica el por qué los fines como la gloria y el poder siempre justifican todo tipo de acciones, incluso brutales. Gracias a este libro, la palabra “maquiavélico” se volvió sinónimo de aplicar el engaño y la astucia para ventaja propia.

¿Alguna vez te has preguntado cómo algunos líderes logran mantenerse en el poder a pesar de sus abusos en contra de los derechos humanos y violaciones de leyes internacionales? Maquiavelo diría que la respuesta reside en su habilidad para entender y participar en el juego del poder político.

Desde Benjamín Franklin hasta Napoleón han sido influenciados por el pensamiento de Maquiavelo; quizá después de leer este artículo entiendas porque algunas cabezas de estado hacen lo que hacen.

Comparto 2 frases que están en el libro y que me llamaron poderosamente la atención: “Es obligación del hombre bueno, enseñar a los demás el bien que, por la malignidad de los tiempos y de la fortuna, no se ha podido llevar a cabo”, y la más interesante “La mejor fortaleza es no ser odiado por el pueblo, porque por muchas fortalezas que tengas, si el pueblo te odia, no te salvarás”.

Esta última frase, me ha recordado tanto la situación por la que Nicaragua y Venezuela afrontan, al igual que otros países cuyos dictadores cayeron y murieron a manos del pueblo o que hoy, están encarcelados por sus actos.

Comencemos a analizar algunas coincidencias que algunos líderes de estado tienen con El Príncipe de Maquiavelo:

… “Para mantener su recién adquirido principado, un príncipe debe hacer que sus súbditos se sientan valorados mientras lo defienden de sus oponentes” …

Dicho de otra forma, dale subsidios, casas, jamones, cajas de galletas, tierras con valores irrisorios, carros, salarios onerosos, viajes, hazte de la vista gorda cuando violen la ley, dale playas por cárcel… Y, si proteges a los enemigos más poderosos, estos se unirán a tu gobierno y crearán alianzas lo suficientemente fuertes como para advertirle a quienes intenten destronarte, que no será tarea fácil. ¿Te suena?

Te recuerdo amigo lector “Cualquiera que propicie el poder de otro, atraerá la ruina para sí mismo”. Tan solo date una vuelta por las cárceles y compara.

… “Los principados pueden ser o bien fáciles de conquistar, pero difíciles de gobernar, o difíciles de conquistar, pero fáciles de gobernar” …

Cuando Alejandro murió en el 323 AC luego de conquistar el Reino Persa, todos pensaron que sin su autoridad los macedonios perderían rápidamente el control. Aun así, lograron mantener el poder por muchos años. ¿Cómo lo lograron?

Para alcanzar este sistema, un gobernante comenzará su reinado asegurándose de que todos aquellos con ambiciones políticas o críticos, sean eliminados o “acomodados” de tal manera que todos terminen por aliarse con sus planes. Esta dinámica crea un país “muy unido” que impondrá una sólida estructura ante el pueblo.

Me acuerdo cuando un gobernante particular dijo públicamente “es que la nombré ministra, para callar la corregiduría que me tenía montada en su medio de comunicación” …

“Tanto la crueldad como el apoyo popular son formas de convertirse en Príncipe”.

La historia demuestra que la crueldad es una forma de alcanzar el poder. La ausencia de piedad puede ayudar a tomar el control de un principado, aun cuando el daño realizado a sus ciudadanos no pueda considerarse virtuoso. ¿Te suena “campaña sucia”?

Tan solo veamos algunos países del Medio Oriente como Siria, el genocidio realizado en Bosnia, en Latinoamérica tenemos casos actuales como Nicaragua, Venezuela y otros tantos que, en silencio y por distintas formas, masacran a su pueblo dándoles una educación mediocre, quitando la cultura del camino, alejando la posibilidad de conseguir medicamentos básicos, aprovechando cualquier excusa para dar días libres… Si, no solo se usan balas para matar el espíritu, la libertad y el intelecto de una nación. La mejor forma de evitar que tu pueblo se rebele es mantenerlos, hasta cierto punto, o con miedo o bien acomodados en una zona de confort. 

Cierro con esta frase: “La fortuna muestra su poder donde no existe una virtud sólida que se le resista” o como bien decía Al Pacino al cierre de la película “El abogado del Diablo” … “La vanidad es mi pecado favorito”.

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