Nelson Hernández Cedeño: En la Era de la Vida Artificial


NELSINEn artículos anteriores, comenté que una plática amena con un café entre dos personas es una actividad que está en peligro de extinción. Y, por ende, también están en peligro de extinción las acciones que están relacionadas con este café platicado como: mirar a los ojos de la otra persona porque la mayoría se la pasa viendo la pantalla del celular. Escribir correctamente los mensajes pues la mayoría usa abreviaturas que muchos no tienen ni idea que significan y, por último, mostrar una emoción porque la “reemplazamos” con emoticones sin tener ningún tipo contacto con ellas.

Nada reemplaza una plática de horas con un amigo y todo lo que ella conlleva, más aún, cuando hay temas de sobra y con sustancia. Y digo sustancia porque últimamente he escuchado una cantidad de tópicos sosos que solo hacen de una charla una actividad vacía y sin sentido.

También pareciera que la televisión se ha basado en eso guiones vanos para hacer su programación.   Si te fijas, el bochinche, lo superficial, ponderar la estupidez, la vanidad y sin duda, lo artificial es lo que vende.

Ahora, con esto de las redes sociales, el ser humano está cayendo en el pecado existencial de reemplazar a los amigos reales por los artificiales. Incluso hay adolescentes que están haciendo cuentas falsas para generar más seguidores y likes a sus cuentas reales haciéndonos creer que está entre los más populares.

Hay quienes sienten que si no tienen más de 1000 “amigos” en sus redes no son nada y se mueren de angustia porque los “likes” no llegan a 100. Si esto es malo, bueno o necesario, te lo dejo para tu análisis interior.

¿Cuántos “amigos” tienes en Facebook que realmente estarán a tu lado cuando los necesites para lo que sea, desde un hombro para llorar hasta para acompañarte en una sala de emergencias?

“Hey, Siri… ¿Cómo está el clima hoy?, Siri ¿Cuál película me recomiendas?, “Hey, Siri… ¿Qué debería comer hoy?”… ¡Siri, mis padres te prefieren a ti! 

Pregúntale a tus hijos, amigos o familiares cuanto tiempo le has robado por estar más pendiente de la pantalla del celular que de ellos. Algunos han llegado a ser tan dependientes de la tecnología que hay prefieren esos “asistentes artificiales” que usar la agenda natural que Dios nos dio… el cerebro.

Lo más difícil para estos asistontos artificiales es poder entender al ser humano. Nosotros mismos no entendemos ni siquiera el por qué actuamos de x ó y manera; entonces ¿Cómo esperamos que una máquina lo haga?

Ahora que estudio más el lenguaje corporal y la comunicación no verbal, reconfirmo que esa tecnología artificial, de la cual la mayoría del mundo es co-dependiente, existe de forma natural y totalmente gratis desde el día 1 de la humanidad, solo es necesario escuchar y observar. Lo que aún no saben muchos, es como interpretar lo observado.

Lo peor es que quienes desarrollan esta inteligencia artificial descubren día a día que en muchas ocasiones, los humanos le encontramos ‘sentido’ a cualquier incoherencia. Es tan fuerte nuestro deseo de buscar una explicación a lo que nos pasa, que cualquier frase puede disparar una necesidad en nosotros.

“Hey, Siri… ¿Qué carrera debo estudiar? no sé exactamente lo que me gusta” 

Aquí aclaro algo, menciono a Siri como ejemplo no porque tenga algo en contra de ella, de hecho, uso productos Apple, lo hago, porque no sé cómo se llama el asistente de los otros dispositivos móviles que no tengan un sistema IOS y me que, imagino tendrán uno.

Es mágico poder hablar con ese ‘alguien’ de voz dulce que no juzga. Que no se cansa. Que habla solo cuando se lo pides y siempre es cortés o paciente. Nunca tiene arranques de furia ni te manda para la “Quinta Vergara” (Chile) como dice un amigo. jamás tendrá opinión propia.

¡Bienvenidos a la era de la vida artificial! Ya no solo son asistentes que nos recuerdan nuestros compromisos. Son los entes con los que compartiremos nuestro día. Son nuestros confidentes y consejeros y el algún caso son guías, mentores, maestros y quién sabe qué más… “Hey, Siri… ¿Debería pedirle matrimonio a mi novia?”

Aclaro que no soy anti-tecnológico. Quienes me conocen saben que disto mucho de serlo; sin embargo, sé sumar. Y si sumas intereses comerciales, avances tecnológicos en inteligencia artificial y nuestros sesgos cognitivos, pues… sería demasiado ingenuo pensar en que no es posible una muy conveniente manipulación de nuestro comportamiento y que ese café va en vías de extinción y el amigo con el que compartíamos, también puede correr el riesgo de desaparecer.

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