Nelson Hernández Cedeño: ¡Noticias, denme un tiempo fuera!


El escritor español Fernando Sánchez Dragó, dice: La libertad de opinión y expresión, que es sagrada, sólo puede existir en el contexto y el caldo de cultivo del decoro, la buena educación, el buen gusto y el respeto a la dignidad de las personas”

Inicio mi escrito con esta frase, ya que anima a que algunos medios se hagan un examen de conciencia basándose en esta idea, ¿Será que cumplen a cabalidad dicha opinión?

Si bien la prensa es la artillería de la libertad, no menos cierto es que sin libertad de pensamiento, la libertad de expresión no sirve de nada. Así que permítanme expresar el mío…

Invertimos horas y horas consumiendo noticias ¿por qué? ¿Por querer estar bien informados o por satisfacer el morbo?, sea como sea ¿Es un tiempo invertido, o gastado?

Rara vez nos detenemos a preguntar sobre la información que consumimos; ¿Esto que estoy leyendo, es importante?, ¿es útil?, ¿a la semana, en unas horas o al año, perderá interés?; quién escribe sobre el tema, ¿está bien informado?

Estas son preguntas que no nos hacemos. La velocidad a la cual se producen noticias se ha incrementado, ahora, tenemos alertas que prácticamente nos disparan los sucesos apenas ocurren con los dispositivos móviles.

El costo para producir noticias se ha reducido significativamente: Algunas personas escriben varios artículos al día para satisfacer la demanda; a ese ritmo, es prácticamente imposible escribir sobre un concepto en profundidad. Por eso, en muchos casos te estás llenando la cabeza con opiniones superficiales en temas aislados.

Por la ácida competencia, quienes producen las noticias buscan formas de obtener tus ‘clicks’ a toda costa. Las noticias (y principalmente los titulares) se vuelven cada vez más sensacionalistas y misteriosos para tratar de atrapar tu atención.

Todo se reduce a la cantidad de noticias vistas al día, y mientras más, mejor. Para algunos redactores, mientras más visitas generen, ¡excelente! La noticia deja de ser importante y tu atención -consciente o no- se vuelve el foco de sus esfuerzos.

Mi punto es que la mayoría de la información que lees hoy no cumple ninguna función. No es importante para tu vida. No te va a ayudar a tomar mejores decisiones, ni a entender mejor el mundo. No te va a ayudar a desarrollar conexiones más profundas con las personas que están a tu alrededor. La única cosa que está haciendo realmente es alterar tu humor y quizá, tu comportamiento.

No estoy diciendo que seamos totalmente inocentes y manipulables; precisamente, queremos estar informados. Queremos saber todo lo que está pasando en todos lados para poder tener una opinión basada en hechos y no pasar por ignorantes… Sin embargo, si somos responsables del contenido al que le damos rating, “clics” o valor, cuando realmente no lo merece.

Estar bien informado no es repetir la opinión de quien apenas escribe vertiginosamente una nota de prensa. Si lo analizas, te darás cuenta de que tu primer pensamiento sobre un suceso no es tuyo realmente, sino el de alguien más. Cuando todo lo que haces es consumir, no solo estás dejando que otros se encarguen de tu atención, sino también les estás permitiendo pensar por ti.

Tu atención es valiosísima, así que ¿Por qué invertir tanto tiempo en cosas que serán irrelevantes en unos cuantos días? Lee lo que es valuable. Lee sólo cuando te des cuenta de que quien publica respeta tu tiempo, añade valor y que te invita a pensar por ti mismo.

Lee más libros, y aún más los que han superado la prueba del tiempo y siguen siendo impresos después de 20 años o más.

El silencio nos molesta y nos incomoda. Nos preocupa quedarnos solos con nuestros pensamientos; por eso es por lo que sacamos los celulares del bolsillo cuando tenemos el preciado tiempo en soledad.

No estamos acostumbrados a hacernos preguntas profundas y valiosas. Nos preocupa aburrirnos y más aún, enfrentarnos a nuestro propio yo; estamos tan propensos a evitarlo que somos capaces de invertir grandes cantidades de nuestro tiempo, consumiendo información innecesaria.

Winifred Gallagher, autora del libro, La Casa del Pensamiento dijo: “Pocas cosas son tan importantes para tu calidad de vida, como tus decisiones sobre cómo inviertes tu preciado tiempo libre”.

Recuerda esto amigo lector, el hombre se convierte en lo que consume y en lo que él cree de sí mismo y por último, cierro con esta frase de Zig Zigglar: “La persona más influenciable con la que hablarás todo el día eres tú. Ten cuidado entonces con lo que te dices a ti mismo o consumes”

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