Nosotros y las emociones


A todas las personas las emociones o los estados emocionales nos han jugado malas pasadas. 

Hoy, para ser más efectivos como seres humanos debemos de iniciar nuestro crecimiento (si no le hemos hecho) en inteligencia emocional o en saber gestionar nuestras emociones.  Recordemos una premisa, las emociones no son buenas ni malas, son… como reaccionamos con ellas y las consecuencias que esto trae es bueno o malo.

¿Qué es un estado emocional? es un estado interno en un momento determinado que suele ir acompañado de una sensación agradable o desagradable, y que tiñe, interpreta y valora, según el “color del cristal” que llevamos puesto para ver, lo vivido durante el tiempo que dura.

El estado emocional debería ser pasajero, pero puede durar minutos, horas o se convierte en un acompañante perpetuo.  Aquí te llamo la atención sobre la tristeza, la melancolía que nos puede llevar a la depresión y en la actualidad es como tener presión alta sin tratar, hay que buscar ayuda.   No pueden estas emociones formar parte del temperamento y del carácter de una persona, porque desencadenan otras situaciones más complejas que pueden llegar a ser inmanejables, con consecuencias funestas, como el suicidio.

En el día, podamos pasar por diferentes estados emocionales, y no tiene que ver nada con estados patológicos, en un momento podemos estar nerviosos por un cambio de jefe o de posición dentro de un trabajo, al cabo de un rato estar tranquilos y confiados por el informe que acabamos de terminar, más tarde, sentirnos tristes por una mala noticia o irritados por una broma de mal gusto. Estas fases suelen ser el resultado de una emoción o de varias emociones que persisten ligadas a sentimientos, pero también pueden estar relacionadas con procesos fisiológicos y hormonales. Por ejemplo, una persona que tiene una mala alimentación carece de algunas vitaminas, o con un bajo nivel de hierro, se sentirá más débil físicamente y tendrá menos energía, lo que sin duda afectará a su estado emocional.  Una mujer embarazada que tiene un alta carga hormonal de pronto se sentirá más vulnerable frente a algunas situaciones que, en otro momento, ha manejado sin problema.

El estado emocional, a veces, se siente como algo que es superior a nosotros mismos y con una fuerza propia que nos invade. Muchas personas confunden su estado emocional con su verdadero ser porque las emociones están en la raíz del sentimiento de uno mismo o del concepto de identidad: ¿Quién soy?  y la respuesta a esta pregunta sin vacilación y con convencimiento es nuestra clave de identidad.  Soy una persona animosa, soy una persona miedosa, soy una persona simpática, soy una persona rencorosa, soy tranquila, soy nerviosa, ¿quién soy?

Algunas veces nos vamos a sentir más felices o con más energía en momentos puntuales, pero luego solemos volver a nuestro estado emocional más habitual, que puede ser de tranquilidad, de paz, o de desasosiego e intranquilidad, debido a los hábitos y programas de pensamiento que tengamos.  Por ejemplo, hay personas que piensan que todo el día deben estar preocupados por todo, o nervisosos, o intranquilos y acaban creyendo que la vida es eso, que realmente son así y que no pueden cambiar.   Muchos  creen que no se puede cambiar de forma voluntaria, que no tenemos ningún control sobre nuestros estados emocionales, que aparecen y desaparecen sin que podamos hacer nada. Y que tenemos que conformarnos con sentirnos impotentes ante ellos.

Aunque las emociones son fundamentales para explicar ciertos rasgos concretos de la personalidad, no son los únicos elementos que determinan nuestro estado emocional. Nuestros pensamientos tienen un rol protagonista, así como el lenguaje que utilizamos tanto para comunicarnos con los demás como para comprendernos a nosotros mismos y definir lo que sentimos. De manera que la forma en que reaccionamos ante una situación tiene mucho que ver con nuestro lenguaje y nuestro pensamiento, te recuerdo una vez más esto “formatea” tu vida.

Si has escogido ser feliz, hablá de la felicidad, pensá en felicidad, descubrila a cada paso y en las bendiciones de cada día, reí más a menudo, disfrutá de esos momentos que quitan el aliento y te vas a dar cuenta como vas a menejar mejor tu vida y los momentos que no son tan buenos como pensábamos.

Te espero en la cima

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