¿Padres de nuestros padres?


La vida es cíclica y todos volvemos a nuestro origen, somos tierra y a la tierra volvemos.  De pequeños le dimos la mano a nuestros padres para sentirnos seguros, ellos de mayores nos dan la mano para sentirse seguros.

A algunos nos toca que nuestros padres dependen económica o emocionalmente de nosotros.  En algunos casos esta dependencia es un suceso feliz y natural, en otros es infeliz y pesado, sobre todo en aquellos en que hay que tratar con enfermedades catastróficas.  Padres que entran a depender de sus hijos.  Ahora que sos joven pensá en cualquiera de estas opciones u otras parecidas que pueden suceder o te están sucediendo.

He oído a algunos padres que piensan  que es “obligación” de los hijos, hacerse cargo de ellos, otros lo ven como algo que nunca desearían que sucediera.   Otros van más allá de la fronteras y su único proyecto de vida son los hijos y/o los nietos y giran permanentemente en torno a ellos.

Si estás en la situación de cuidar de tus padres es importante que tengás un proyecto de vida propio que no los incluya, ellos ya vivieron son parte de ese pasado presente en tu vida, una generación atrás, vos pertenecés a la vida que avanza, que mira hacia adelante, cuando dije esto en una charla, una señora espantada se levantó y casi al grito dijo: YO NO PUEDO DARLE LA ESPALDA A MI MADRE, hubo y momento de silencio y repondí si vive mirando hacia atrás, hacia su mamá, le da la espalda a su propia vida.   Ella ya existía y tenían una vida propia antes de su llegada, es importante que reconozcá que la seguió teniendo una vez que se fue usted de su casa.  Ahora circunstancialmente vuelven a juntarse, pero si entendemos que el camino que les queda por transitar ya no es tan largo y se enfocá solo en ella qué va a hacer cuando no esté más, ¿se acabó su vida?  Esto no significa “dar la espalda”, realmente es dar la cara con un enfoque distinto.

Si viven juntos hay que animarlos, si están en condiciones fìsicas y mentales, a tener su propio proyecto, cuidar plantas, reunirse con amigas o amigos, apoyarte en pequeñas tareas domésticas, como enrollar medias, doblar ropa, etc… poner distancia entre sus asuntos y los tuyos no significa perder la relación. Se trata de no inmiscuirse en sus temas emocionales o sus decisiones, solo compartes tiempo con ellos y actividades que te mantengan como hijo.

Tal vez te has hecho cargo emocionalmente de uno de ellos, sos su confidente, te cuenta sus problemas, te pide consejo, ayuda, apoyo. Si es así, esta situación te ubica al mismo nivel, eso es duro de llevar, por dos razones: la primera, puede que no te hagan caso de los consejos que les das porque viene la seguna, al final, como padres piensan que no tenés ni los años ni la experiencia.

Hace días unos hermanos se reunieron para que sus padres de más de 50 años de convivencia no se separaran.  Comenzaron a jugar el rol de consejeros matrimoniales, rol que no debemos jugar.   Si este es tu caso comenzá a apartarte de ese rol, ¿cómo? haciéndote pequeño y diciendo a tu padre o tu madre que no sabés del tema,  que no podés ayudarles ya que sus asuntos son más grandes que vos y tu experiencia.  De esta manera ellos empiezan a buscar ayuda en quiénes si los pueden ayudar, un psicólogo, un consejero, un guía espiritual y vos quedás libre para encargarte de tus cosas.

Si por enfermedad o dificultad económica ellos dependen ineludiblemente de vos,  incluso se han tenido que mudar a vivir en tu casa, brindales tu ayuda solo al nivel de tus propias capacidades y sin que eso te lleve a descuidar tus otras responsabilidades, se esposo (a), padre, madre, amigo.

Ahora bien, si sos el que provee (ayuda económica) para sus padres no te hace dueño de sus decisiones o de cómo debe vivir la vida. Ellos siguen estando cargo de sí mismos (a menos que su mente ya no les acompañe) y hacerte cargo les quita su dignidad y puede que te lleve a irrespetar o pasar tus límites,  recordá siempre que sos hijo. Aportá de acuerdo a tus propias posibilidades y dejá que ellos decidan como quieren vivir dentro de las mismas.

Te invito a pensar qué tan involucrado estás en la vida de tus padres, qué tanto sabés de su intimidad y sus problemas o sus cosas personales. Al final no somos padres de nuestros padres, ser hijo es una condición que no se cambia con los años… por lo tanto nos toca acompañar o cuidar, no imponer o decidir por ellos.

Te espero en la cima

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