Se dice de la ley de atracción


Se ha hablado mucho de la LEY DE ATRACCIÓN, igualmente se ha escrito muchos libros acerca del mismo tema, me parece, que no hemos terminado de entender como funciona realmente.  Muchos asocian esta ley con dinero… puede ser, otros la asocian con situaciones no deseadas o incómodas… puede ser, pero vamos a partir de lo simple que es la base del concepto:

Al igual que el imán, atraemos lo que somos y lo que pensamos.

Recordá aquel principio de física, precisamente cuando estudiábamos el imán, “los semejantes se atraen” si quieres atraer algo, primero tenés que serlo, sentirlo, vivirlo, darlo, y de ese modo, lo tendrás. Ajá, entonces hay que cuidar lo que somos, si somos buenos, la bondad llega a tu vida, si somos malos… sacá tu conclusión.

Imaginate ahora que tenés un deseo, querés con todo tu corazón que se cumpla, y cuando no lo conseguís inmediatamente, te desanimás. Tu pensamiento comienza a jugarte la mala pasada de que nunca lo vas a cumplir, ahora tenés dos sentimientos: desánimo y derrota, seguimos pensando en negativo y nos alejamos de nuestro objetivo.

Ese es el circulo de la negatividad. ¿Ves cómo funciona? De la misma manera, si tenemos pensamientos positivos y dirigimos nuestras acciones hacia la consecución de nuestros sueños y deseos, estaremos creando un círculo positivo que nos acercará poco a poco a ellos. De eso se trata, en pocas palabras, la ley de la atracción.  

Atraés lo que pensas, entonces hay que cuidar los pensamientos.

Veamos algunos aspectos que podemos aplicar a nuestra vida.

Vas a atraer aquello en lo que más pensés: bueno o malo. Si te dedicás a pensar en las cosas que NO querés que te sucedan, en tus miedos o en el fracaso, en tus errores del pasado, entonces, eso es lo que vas a atraer a tu presente que obviamente se refleja en tu futuro. En cambio, si te proponés pensar más en las metas que querés alcanzar, en lo que debes hacer para conseguirlas, en las cosas que SÍ querés que te sucedan, las estarás atrayendo.

Tené mucho cuidado con tus pensamientos, porque son ellos los que impulsarán tus acciones y, por lo tanto, el factor más importante en los resultados finales.

Sentí y viví aquello que querés: supongamos que querés algo muy tangible como un nuevo auto. Actuá como si ya lo tuvieras, hacé ejercicios de visualización sintiendo cómo sería conducirlo, a qué olería, de qué color sería, imaginalo con todos los detalles y, sobre todo, con las emociones positivas (felicidad, dicha, esperanza, satisfacción) que tendrías al conseguirlo. La vida se encargará de poner en tu camino las oportunidades para obtenerlo, vas a tener que trabajar por él, pero lo obtendrás. Esto es igual para cualquier sueño que tengás, sea una pareja romántica, un negocio propio, una casa más grande, más amistades.

Las palabras sí importan: porque con ellas expresás tus pensamientos, las palabras tienen poder creador o destructor, pero tienen poder. Entonces, hay que cambiar las frases derrotistas y negativas como “no puedo…”, “no soy lo suficiente”, “carezco de tal cosa…”, “me hace falta esto y lo otro…”, por afirmaciones positivas que afiancen tu seguridad y te pongan en el camino correcto para conseguir lo que querés, por ejemplo, “tengo tal y tal virtud…”, “soy afortunado porque…”, “agradezco a la vida…”, “soy suficiente”, “me merezco…”, etc.

Por último, para saber lo que querés, tienes que conocerte muy bien a vos mismo, porque así estarás seguro de que ese sueño que tenés realmente te hará feliz y que no es solo un capricho pasajero.

Te espero en la cima

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