Serenidad y paz no van de la mano


Comenzamos el año deseándonos paz,  los que vamos a misa los domingos nos damos la paz, queremos vivir en paz, cuando algo o alguien nos molesta decimos “dejame en paz”…. Realmen podemo vivir en paz y no pensemos en guerra, por un momento pensemos qué es la paz, qué pasa cuando perdemos la paz, o cuando por diversas circunstancias no tenemos paz…. cómo hacemos para bregar con los desafíos en tiempos de incertidumbre.

En mi casa tengo en la sala la oración de la Serenidad en una tablillita de madera, me la regaló una paciente, y la leo todos los días, también la tengo en mi cuarto y el mi refri, y estudiando me di cuenta que como nadie vive sin problemas, todos tenemos uno, entonces me di cuenta que se requiere de Serenidad.

Las mejores decisiones se toman desde la Serenidad y los desafíos se asumen con Fortaleza.

Sí, la vida en si misma es hermosa con sus altos y sus bajos, ya lo venimos diciendo en este blog, lo que no podemos esperar porque sería iluso es no tener problemas.  Los problemas traen de la mano lecciones porque nos hacen más creativos (búsqueda de soluciones), afloran nuestros talentos (herramientas para trabajar en esa soluciones), desarrollamos músculos y capacidad de aguante traducido a tolerancia, aprendemos y realmente es en las aguas turbulentas que se hace el marinero experto.

Posiblemente, como a mi, las circunstancias van a obligarnos a ser emprendedores, iniciar un negocio que tenemos que atender y hacer crecer, este negocio va a tener un equipo que gerenciar y animar, todo esto implica riesgos, desafíos y retos. Implica tener metas, vivir con el sentido de urgencia y esto hace que algunas veces el miedo toque tu puerta y en algunos casos se quede a vivir un rato. Quienes no entienden esto se quedarán esperando que la Prosperidad les llegue caída del cielo.

Es allí donde entendí que paz y la prosperidad no van de la mano, sobre todo si el miedo y la ansiedad te visitan muy a menudo. Entonces te paso el dato de como lo logré decidí desde la serenidad buscar la prosperidad.

Busquemos la Serenidad

Comencemos con un cuento: “El Rey convoca a todos los pintores y artistas a un concurso y les pide que dibujen la serenidad que necesita para gobernar. Él está muy atormentado por los múltiples problemas del cargo.

Pasado el lapso de tiempo que les dio, se realiza una majestuosa exposición de cuadros hermosos en diversos formatos y tamaños. El Rey los observó uno a uno. Paisajes con luz tenue. Atardeceres de sol multicolor. Jardines floreados. Mar y océanos de azul intenso. Hasta que llegó a uno que realmente lo cautivó. Ese fue su elegido para sorpresa de todos los demás artistas y del público que estaba en la sala.

Era una pequeña planta aferrada a una roca del acantilado en el cual había una cascada que la pasaba por encima con un cielo de nubes grises y tormenta eléctrica con rayos y relámpagos. Ni hablar de los vientos huracanados. Y ahí estaba ella, viva, con su verdor, resistiendo ese chubasco”.

APRENDIZAJE: Si estás como esa planta pensá que nada es eterno, y que esa situación, también pasará y sonreí. Hay situaciones en las que no podés hacer gran cosa. Toca esperar y decir: Esto también pasará.

Segunda historia: “Van dos monjes por el camino de la pradera. Ambos pertenecían a una comunidad religiosa que les tenía prohibido cualquier tipo de contacto con las mujeres. Ese era uno de los tantos votos con que se distinguían.

En su andar llegaron al cruce del río el cual sus aguas estaban algo turbulentas. En la orilla se encontraba una frágil señorita llorando porque no podía cruzar el río dado su cuerpo diminuto y poca fuerza. ¿Por qué lloras? Le pregunta el monje mayor. Lloro porque debo cruzar el río. Mi madre está muriendo y debo ir urgente a su lado. El monje mayor le dijo que se subiera en su espalda y la cruzaría.

Y así fue, en pocos minutos la joven estaba del otro lado de la orilla corriendo a ver a su madre. Los monjes siguieron su camino. A las dos horas, el monje de menor edad interrumpe el silencio e increpa al mayor por la falta que había cometido. Él no debía cargar a la joven y durante estas dos horas ha estado reprochándole ese comportamiento. El monje anciano le responde: Yo la cargué por solo unos minutos, tu la llevas encima por dos horas”.

APRENDIZAJE: No le pongás tanta cabeza a las situaciones. Para que perder energía en ideas que no te llevan a ningún lado. A veces por pensar de más convertimos los problemas monstruos y perdemos la Serenidad. Entonces cuidá la calidad de tus pensamientos.

Este tercer paso lo tomo de la reflexión de una imagen que vi en Interner en la que un joven le pregunta a un anciano con aspecto de Gurú: Maestro, ¿Cuál es el secreto de su serenidad? Y el maestro le responde: “Cooperar incondicionalmente con lo inevitable”

APRENDIZAJE: Los problemas y las crisis forman parte de la vida y debés aceptar que están ahí. Conviví y fluí con ellos. Buscá las lecciones de esa inevitable situación y aprendelas. Lo que es, es.

Ya sabés: Esto también pasará. Cuidá la calidad de tus pensamientos. Lo que es, es. Aplicá el aprendizaje frente a cada lío, la vida está llena de ellos, a veces no hace falta que los busqués, algunos vienen solos, pero, cada vez que se te presente una miralo de frente, es tu oportunidad de aprender, sacar músculo y prepararte para cada nueva situación.

Quien nada arriesga nada gana. Y no hay prosperidad sin riesgo, retos, desafíos, líos. No los evités, están ahí. Son tus maestros. Vivilos con Serenidad y Gratitud.

Como siempre digo en mis cursos: Aprovechá lo aprovechable y entregate a lo que sí es posible. Elegí batallas que tengan sentido y renunciá a aquellas que no podés ganar.

TE ESPERO EN LA CIMA