Tu cuerpo te delata


¿Sabías que tu cuerpo revela lo que sentís en todo momento? Como dice mi hijo en sus cursos “el cuerpo no le miente al cuerpo”. No podés “apagar” tus emociones, tus sentimientos, tu expresiones, tus gestos o tu lenguaje corporal; ni siquiera quedándote totalmente inmóvil e inexpresivo si pudieras hacerlo.

Debido a que somos seres sociales, que dependemos de la cooperación de los demás en cualquier ámbito en dónde nos desarrollemos deberíamos aprender a leer las emociones de los demás.  Recordá que el lenguaje apareció mucho después de que el hombre iniciara su comunicación con los demás.  Los gestos o expresiones corporales fueron la forma de comunicarnos antes de que aprendiéramos a hablar.

El lenguaje corporal es una programación “predeterminada”, ya viene impresa en tu ADN y adicional, por ejemplo, las microexpresiones no son controlables por tu consciente, tus sentimientos siguen aflorando automáticamente a través de tu cuerpo.  Te encorvas cuando te sentís triste o decaido, se te ilumina el rostro cuando ves a alguien que te gusta, mostras asco cuando una situación te desagrada, te reís cuando algo te es gracioso, llorás frente a una película…  ¿Quién le enseña a un bebé a hacer pucheritos, asco cuando no le gusta un sabor, reír o llorar, manisfestar rabia o incomodidad?

No podés evitar expresarte con tu cuerpo y en algunas ocasiones, es un verdadero problema ya que no podés disimular algunas emociones… de allí el refrán de “yo no tengo cara de jocker (poker)”, aunque hay algunos buenos “artistas” del fingimiento o disimulo, pero también hay “críticos de arte”.  Si no creés que se puede hacer, te invito a que veas la serie Aeropuerto, donde los perfiladores detectan a los pasantes de droga por su lenguaje corporal o te invitamos a nuestro Curso de Los Secretos del Lenguaje Corporal.

Seguramente, no te expresás igual con tus amigos que con tus colegas o tu jefe en el trabajo, o tus clientes.  En cada ocasión, adaptás tu forma de expresarte no solo corporalmente sino que tu vocabulario es distinto.  Comenzá a fijarte lo que decís con “tu cuerpo” según sea el caso.  Claro que podés ser capaz de controlar lo que expresas a través de tu cuerpo, para eso, debes tomar conciencia del vocabulario corporal con el que “hablás”, y cómo se relaciona con tu estado emocional.

¿Podés descifrar lo que tratan de ocultarte?  Tu intuición (sexto sentido) te alerta de algo, pero es tan fugaz que no te da tiempo ni siquiera de tomarlo en cuenta durante la conversación y como no sabés leer las señales no sabés que te dice el otro con su gestualidad.  Notaste que arrugaron la cara, ¿sería de contrariedad por lo que dijiste, o por algo que recordó? Respiró profundo y vio a otro lado, ¿estará en desacuerdo con tu propuesta? ¿Por qué cuando te dicen que “sí”, pareciera que lo hacen a regañadientes?

Muchas veces sentís que hay un significado en su actitud, pero no lográs comprender esos patrones corporales. Imaginá cuánto te estás perdiendo al no saber interpretar el lenguaje corporal de quienes te rodean.

Revisemos ahora lo que hace un pasivo-agresivo, aquel que te agrede forma indirecta, en otras palabra lo que hace no es tan evidente.  Puede ser muy difícil detectarlos, te doy algunas guías:

Aparenta inocencia, ignorancia o confusión. Trata de ser el centro de atención haciéndose el incompetente cuando hace algo muy estúpido. Algunas de sus frases favoritas: “yo no sabia”, “nadie me lo dijo”, “cómo iba a saber yo que…”, “no me lo imaginaba..”, “no lo hice con intención…” ¿Cómo se te ocurre hacerle algún reclamo si no era consciente o “no tenía la capacidad” para hacer que le pediste?

Evasión.  Nunca te da una respuesta directa o te cambia el tema.  Es más, hará lo posible por responderte con otra pregunta, o incluso dirigir la responsabilidad hacia vos y sin saber cómo te lleva al terreno de hacerte sentir culpable.

Será encantador… o reactivos.  Cuando lo confrontás directamente, responde con un carisma inusitado… hasta puede bromear con tu reclamo, como si no fuese nada.  Puede irse al extremo de rabia instantánea, eso te bloquea e impide seguir para evitar el conflicto.

Hacerse la víctima.  Son buenos actores y saben que a nadie le gusta ver sufrir a otros.  Por eso ha sacado doctorado en manipulación hasta el extremo de apuntarte como el victimario principal para que te sintás mal.

Racionaliza o minimiza sus actos.  Es increíblemente creativo para buscar excusas por lo que ha ocurrido o ha hecho. Encuentra una razón “lógica” y se aferra a ella, o minimiza lo que hizo: “Pero… tampoco es la gran cosa”.

Miente (no rotundamente). Son “mentiritas blancas” ya que las de otro color son demasiado fáciles de descubrir.  Preferirá las mentiras por omisión o por distorsión de la realidad.

Hace que cuestionés tu propia percepción y pensamientos. Ya estamos entrando en el terreno de los psicópatas que aplican el llamado “gaslighting” (es un abuso psicológico que consiste en cambiar la percepción de la realidad que tiene otra persona, haciéndole creer que todo lo que ve, recuerda o capta es producto de su invención) o cualquier técnica que te haga dudar de tu propia cordura. Te confunde y te hace sentir miserable. hay que tener cuidado extremo con esto porque hace parte de la violencia en contra de una persona que puede llegar a caer en depresión.

Te espero en la cima

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