Ya me voy a descansar


Tengo dos años de estar dictando cursos para un empresa en un programa de retiro que le da a los futuros jubilados una herramienta para afrontar su descanso sin dejar de ser productivos. Les cuento que fue una experiencia absolutamente maravillosa y enriquecedora, me siento dichosa de haberlo hecho y de haber conocido y compartido con un grupo fantástico de personas que ahora considero mis amigos. 

Jubilación viene de júbilo, llegás a esa edad donde el cuerpo pide descanso, dejar de cumplir horarios, trabajar corriendo tras metas y objetivos, mediciones, evaluaciones y demás.  Debería ser una edad de gozo, o de alivio si venís padeciendo de alguna dolencia.  Pero siempre les cuestiono, si querías estar en una hamaca en tu jubilación, ¿cuándo debías de haber sembrado los árboles para colgarla?

Por eso, cuando andamos por los 50 o 55 empecemos a dibujar la vida que queremos vivir cuando llegue el descanso, o sea, es el momento de sembrar los árboles para la hamaca.  El retiro laboral, jubilación; no debe ser el fantasma que nos asusta o el mono que nos lleva, es otra forma de ser productivo, solo que ahora, sos dueño de tu tiempo, de levantarte tarde, de bañarte a media mañana, de dejar de ponerte tacones, de salir a hacer mandados, de arreglar tu casa o hacer policia, de tomarte a media tarde un café o un te con tus amigas o amigos, de andar por la tiendas sin reloj, y si tu pareja está jubilada también, es tiempo de fortalcer lazos y ser más amigos.

¿Qué hacer frente a la inminente jubilación?

Tomar decisiones de qué vas a hacer en esta nueva etapa de la vida. Las personas responden “descansar” y luego que descansaste qué; “leer” y luego que leiste qué, “ver televisión” y luego que viste toda la televisión del mundo qué.  Entonces trazá tu ruta tomando decisiones antes y no después, por ejemplo desarrollar una entretención: jardinería, manualidad; si no leías antes, lectura y TV, trabajo voluntario con alguna asociación, pero qué otras cosas… Tal vez no estemos plenamente conscientes de esto, pero nuestra vida en su totalidad y el futuro lo construimos en cada decisión, por pequeña que sea.  Si queremos una mejor vida tenemos que tomar mejores decisiones y no cuando enfrentamos los hechos, sino, antes de que estos sucedan.

Salí de tu zona de confort. Y en algunos casos es dejar de lamentarte de que “vas para la casa” o estar pensando que “si no hago nada me voy a enfermar”. Estos pensamientos obedecen a que convertiste tu trabajo en todo tu mundo, y te pregunto y tu pareja, tus hijos, tus nietos, tu casa, tus amigos, ¿no contaban? Es cómodo quedarte en casa haciendo lo mismo: quejarte de la vida o pelear con tu pareja,  allí no tenés que enfrentar ningún reto, pero eso no te lleva a ningún lado y tu vida seguirá como de costumbre, aburrida.  ¿Qué pasa si te volvés un experto internauta, un creador de tendencia u opinión en las redes sociales? ¿Planear un viaje (así sea a Arraiján) a un sitio nuevo a conocer por primera vez a personas o comer alguna comida que nos has probado?, ¿intentar hacer un nuevo platillo o postre? todo esto lo podés ver como un desafío, pero invariablemente te vas a sentir feliz y satisfecho de haberlo hecho. Participar en actividades nuevas va a hacer que te probés a vos mismo todas tus capacidades y aumentará tu autoestima y seguridad.  A lo mejor en vos vive un gran escritor y ahora tenés tiempo de escribir tus memorias, un cuento para niños, mensajes postivos, en fin…

Adquirí las herramientas que necesitás para ese cambio permanente. La idea es que el retiro sea tan solo el comienzo de un cambio a largo plazo. Tal vez necesités modificar tu estilo de vida, tu alimentación, tus rutinas de ejercicios, hasta tu perspectiva o forma de ver la vida. Hacer un grupo para caminar, o para hacer manualidades, un club de lectura, un club de cocina, de jardinería, de pintura… hay tantas cosas por explorar que comienzan con el fortalecimiento de la voluntad y perseverancia.

Así que no lo pensés mucho, se optimista en cuando a tu nueva vida, si te llegó el momento de tu descanso, dale, un nuevo mundo te espera para explorar… ah yo soy jubilada, ¿por si acaso?

Te espero en la cima

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