Con mucha frecuencia en la vida, en las organizaciones, en diversos escenarios escuchamos: “No estoy motivado”, “nadie me motiva”, “necesito motivación para hacerlo”.

La palabra motivación viene del latín motus, que significa movido, o de motio, que significa movimiento, son los estímulos que mueven a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su culminación.
Estar en movimiento, estar motivado, depende de mí en un 80%. Cada mañana iniciar un nuevo día tiene que ser fundamentado en razones para hacerlo: vivir, compartir, estudiar, trabajar. Influyen en esas razones situaciones de mi yo interior: una buena y sana autoestima (saber quién soy), tener pasión por mi proyecto vida, familia, trabajo (saber hacia dónde voy), realizar mis metas (saber qué quiero).
La mayoría de las personas no planificamos, solo soñamos… cuando esos sueños realmente cobran forma, tienen un costo ya sea material o espiritual, tienen una fecha de inicio, es cuando nuestra pasión entra en acción, es cuando nos movemos, es cuando estamos motivados.
La vida es cómo la lámpara de Aladino (el cuento infantil) si la frotamos sale un genio que nos concede deseos, pero si no le sabemos pedir, los desperdiciamos. Queremos tener una carrera o profesión: ya sabemos en qué universidad, cuánto tiempo y dinero voy a invertir, qué posibilidades tiene en el mercado laboral. Queremos una casa: ya sabemos dónde, qué cantidad de abono inicial voy a dar, qué inversión voy a hacer (muros, mudanza, instalaciones), el transporte hacia mi trabajo en cuánto se va incrementar…. Queremos bajar de peso: cuánto, en qué talla estoy, a qué talla quiero llegar, quién la supervisa. Y podríamos seguir la lista por qué el ser humano si no sabe dónde va cualquier bus lo lleva y es dónde pierde la energía para seguir, se desmotiva.
Pensamos que nos deben motivar en el trabajo y en parte hay razón para hacerlo siempre y cuando mis resultados estén por encima de lo que se espera. Pensamos que nos deben motivar en la casa: nuestros padres (en la infancia), nuestros amigos (en la juventud), nuestras parejas (en la adultez) pero…. Internamente, mi primer motivador, mi yo, qué lo mueve… si no creo en mí, sino creo en mi potencial, sino creo en mis logros, si no sé hasta dónde puedo llegar, SI NO TENGO PASION por la vida… el poder paralizador de la comodidad me va invadir y el que se sienta se asienta….
La pasión es un sentimiento visceral que es capaz de hacer milagros, sólo las personas apasionadas viven motivadas: Edison, Beethoven, Leonardo Da Vinci, Galileo, Madame Curie, Pablo Neruda, Teresa de Calcuta, Juan Pablo II, Jesús…., todas las personas que son modelos de logros se vieron envueltas en una pasión que los llevó a moverse y a no detenerse jamás, los llevó a estar motivados y actuar cambiando radicalmente el mundo. Y vos, ¿te atrevés? En tu pasión, en tu interior, está tu movimiento, está tu principal motivación.
