Es difícil decir la verdad


9ab4b958ba2153e627b76c901cf54c06En este mundo complejo encontramos muchas veces a personas que mienten en cosas tan triviales que nos podemos preguntar ¿vale la pena?  Vamos al cine, “me duele la cabeza, creo que me voy a resfriar”, la verdad es que no tengo plata, pero es mejor el “dolor de cabeza”.

Hay personas que no dicen nunca la verdad, aunque de ello dependa su vida, esas vidas fantasiosas, de aparentar, de felicidad fingida, de “lujos” a costa de economía, mentir sobre la edad, el peso, en fin… ¿a dónde llevan?  Mi hijo, Nelson, que es especialista el detección de mentiras, dice que una mentira dicha tiene que ser adornada con muchas más y siempre se detecta al mentiroso.

Antes de detectar una mentira primero debes saber la verdad, es decir, establecer un punto de referencia. Un “punto de referencia” o “línea base” es la reacción típica o acostumbrada de un individuo cuando es confrontado o puesto en cierta situación y dice la verdad. Debes notar cómo se ve la otra persona, cómo se comporta y cómo habla cuando se refiere a un tema neutral. Muchas veces el mentiroso se descubre solo, pero otras tenés que estar atento a las conversaciones y tener buena memoria para recordar lo que dijo: Por fin el dolor de cabeza era de resfrío… ¿cuál? El que tenías ayer por lo que no fuimos al cine.

Las personas tenemos distintas reacciones para una misma situación específica, unas emocionales, otras razonadas, una verdaderas y otras fingidas.  El tema de la verdad es muy largo de tratar ya que hay mentirosos que obedecen a una deficiencia mental, mentirosos patológicos, otros a un hábito de vida (donde podemos caer la mayoría).

Muchas personas pasan su vida diciendo mentiras y al final acaban por creerlas a pesar de que las personas de su entorno saben que no es así como ellas dicen, porque está LA VERDAD y tu verdad, ojalá en tu vida, siempre coincidan.  Ahora bien, no estás obligado a revelar o decir cosas y aspectos de tu vida, así los más “metiches” te pregunten, el silencio es también una respuesta.

Hay alguien que levante la mano si preguntamos quién no ha dicho nunca una mentira, y si alguien la levanta ya mintió… ¿Qué te parece? La propuesta es que tratemos siempre de decir la verdad y si no podemos es mejor que nos quedemos callados a decir algo que se aleja de la realidad.

Decir la verdad no debería ser difícil, es un reentrenamiento o una reflexión permanente basada en la pregunta ¿qué gano con mentir?

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