Mi pareja y mis heridas


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Las heridas emocionales son secuelas psicológicas que algunas experiencias dejan en nosotros y que pueden llevarnos a acostumbrarnos a estar mal.  Estas heridas emocionales fueron infringidas en nuestra niñez por los adultos que se encargaron de nuestras educación.

Si no estamos conscientes de cuáles son las “heridas” emocionales que llevamos abiertas y no hemos trabajado en curarlas o cerrarlas, probablemente escogeremos pareja de acuerdo con estas heridas.

Es por ello por lo que, escoger pareja desde una premisa equivocada, nos lleva a errores que impactan nuestra vida, que nos pueden llevar a daños o lesiones que nos hieren y nos dejan más vulnerables o lo que peor que nos puede costar la vida misma.  Porque probablemente el otro también nos eligió de la misma manera.

Vamos a hablar de algunas:

  • Herida del abandono: Aclaramos que no necesariamente es abandono físico, puede ser emocional, el sentirnos desatendidos por nuestros padres, por ejemplo. Las personas que tienen esta herida, desde su gran miedo al abandono, eligen pareja que las hagan sentir el ser más especial del mundo y que nunca las abandonaran. Son dependientes emocionales y les gusta ser el centro de atención. Por lo general desarrollan un apego hacia su pareja y ese apego puede ser asfixiante para el otro.
  • Herida de la humillación: Escogen personas que puedan ser salvadas (por ellos). Se sienten valoradas solo cuando son necesitados por los demás.  Sienten una gran culpa y vergüenza interior por aquellas situaciones en las cuales se sintieron disminuidas como personas: burlas, bullying, etiquetas, demérito, devaluación…, por tanto, al salvar a otros se “recuperan” de ese sentirse menos.
  • Herida de la injusticia: Su principal miedo es ser tratadas con la misma rigidez y exigencia que recibió en la niñez. Probablemente sus padres fueron muy críticos o moralistas, que adicionalmente no permitían manifestaciones emocionales: besos, abrazos, te quiero, etc. Escogen pareja espontáneamente afectivas ya que hacerlo con ellas mismas (reciprocidad) les resulta difícil.
  • Herida del rechazo: Escogen parejas extrovertidas y con capacidad para ser el centro de atención, ya que al estar al lado de una personas así, les da la oportunidad de ser visibles. Esta herida les ha infundido miedo al rechazo y les ha hecho sentirse invisibles para los demás.
  • Herida de la traición: Sus expectativas son tal altas que se les hace difícil encontrar pareja, buscan un compañero para compartir sus proyectos de vida. Tienen un miedo terrible a ser traicionados por su pareja y les es muy difícil confiar.  Por lo general esta desconfianza la convierten en acoso, celos o una necesidad extrema de control.

Quiero aclararte que esto no es una receta de cocina, ni una teoría infalible, el mensaje final es que no escojás desde tus heridas si antes no las has sanado.

TE ESPERO EN LA CIMA

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