Reinventate


Es esa voz interna que critica, que compara, que exagera.  La que te dice “no podés”, “no servís”, “otra vez lo hiciste mal” y que, si viniera de otra persona, no aceptarías escuchar. Es parte del no querer hacer.

William James decía algo muy claro: “Eres tú, cuando te caes, con tu forma de hablarte, el que determina si te has caído en un bache o en una tumba”.

Y es cierto: no son las caídas lo que más nos duele, lo que realmente nos bloquea es cómo nos tratamos cuando caemos.

La buena noticia es que esa voz se puede entrenar. Podés empezar a hablarte de otra forma: con más respeto, con más compasión, con el mismo tono que usarías con alguien a quien querés ayudar a levantarse.  Hoy, probá algo sencillo, cuando te equivoqués o sintás que fallaste, hacé una pausa y pregúntate: ¿Cómo me hablaría si estuviera de mi lado?

Porque ahí empieza la verdadera transformación: cuando decidís no tratarte mal, incluso en medio del error. Renocé tus fortalezas y lo que podés lograr con ellas, muchos no se han puesto a meditar cuál es su valor y han permitido el autosabotaje, muchas personas se paralizado por sus propias palabras o pensamientos.