Todos somos diferentes


No hay necesidad de ser un profesional de la conducta humana para saber que en la vida hay personas de todo tipo: sociables, metódicas, apasionadas, persistentes, meditativas, más tímidas, frías, cercanas…, en mayor o menor grado; y muchas veces, (y aunque esto es un ejemplo muy genérico) cuando conocemos a una persona, tratamos de comparar y esto nos lleva a optar por dos vías: 1) “Hay algo de esa persona que no me gusta. Lo mejor será no compartir mucho tiempo con ella”. O bien: 2) “Esta persona me cae muy bien, siento que puedo hablar con ella y que nos entendemos”.


¿Por qué pasa esto? Te puedo responder que, hay personas más afines y con las que nos sentimos cómodos. Pero hay otras con las que no congeniamos y preferimos evitar relacionarnos. Algunos van a decir que se debe a una diferencia o similitud de opiniones. Pero eso significaría que solo podemos llevarnos bien si compartimos los mismos gustos o, todo lo contrario.

Personalmente creo que eso no es necesariamente así. Es más, creo que muchas veces, todo depende como percibimos a los demás. Porque si una persona es más o menos amable, más o menos quejumbrosa, más o menos impaciente, más o menos recelosa, fatalista, optimista… puede deberse a un motivo que va más allá de “esta persona es así porque sí”. Muchas veces es algo que tiene que ver con el momento que está viviendo la otra persona.

Los seres humanos somo seres sociables por naturaleza y por tanto comunicativos ya sea a través de nuestro lenguaje verbal o no verbal. NO podemos No comunicar, es imposible.  Aunque estemos en silencio, aunque permanezcamos en la más absoluta inmovilidad y aunque tratemos de aislarnos del mundo, cualquier movimiento, gesto, sonido, olor…, cualquiera…, habla de nosotros y pone de manifiesto una forma de ser determinada, una estructura de personalidad que hace que seamos diferentes de los demás.

En resumen: cada uno de nosotros tiene una personalidad, una manera determinada de percibir, sentir, pensar y actuar. Y cada uno de nosotros responde, aproximadamente, a un patrón de comportamiento y a un tipo u otro de personalidad. Y cada personalidad tiene sus propios canales de comunicación.

Existe una tercera vía que no tiene que ver con lo afín o no que seamos con alguien para lograr entender a una persona. Una tercera vía en la que no nos quedamos en lo superficial, tratamos de entender por qué reacciona de una u otra manera e intentamos comunicarnos con ella, independientemente de si nos agrada o nos irrita.

Simplemente, no dejamos pasar la ocasión de conocerla más a fondo y aprendemos a comunicarnos en su mismo canal. Porque, por supuesto, no todas las personas muestran su mejor cara desde el principio.

TE ESPERO EN LA CIMA