Estoy a 14 horas de celebrar un nuevo año, es mi cumpleaños número 71, si estás leyendo bien son 71 y desde hace algunos reflexiono en mi vida cuando llega abril. Estoy convencida de que la felicidad es una puerta que se abre para adentro, es dentro de vos donde vive y es mi momento de alegrarme por la experiencia adquirida en cada uno de los años vividos, de abrir la puerta de mi corazón, son 71 años LATIENDO, CREYENDO, CREANDO, CRECIENDO, APRENDIENDO Y CAMINANDO, quiero compartir mis pensamientos de felicidad con vos:

Soy feliz por tener a Dios en mi vida, puedo exclamar como San Agustín: «que tarde te amé…», entendí en que ÉL es y ha sido mi roca fuerte, el faro de luz de mis tempestades, el amor incondicional en mis errores.
Soy feliz por mis padres, porque recibí la vida que hoy celebro a través de ellos, me regalaron valores en lo que baso mi vida, fueron enseñanza también, de lo que hoy evito. Con mi papá hablo todos los sábados y la luz de mi madre sigue caminando conmigo.
Soy feliz por mi familia, han sido muchas veces mi inspiración, mi ánimo, mi aliento. Mi esposo y mi hijo, mis Nelson, mis eternos compañeros de vida y de viaje, de risas y de llantos, de sustos y de paz.
Soy feliz por cada uno de mis hermanos, estoy hecha de pedacitos de ellos, Ángeles, Francisco, Julio, iguales y diferentes. Mi familia extendida cuñadas, sobrinos, sobrinas, primos todos, abuelos y abuelas, tíos, somos más de 200 regados por el mundo. Los Cedeño y los Maglione son mi esencia, soy yo.
Soy feliz por mis amigos, los cercanos, los lejanos, lo que estuvieron alguna vez, lo que ya no están… cada uno trajo detalles a mi vida… lecciones…risas… palabras de aliento… canto…
Soy feliz porque al hacer lo que hago, la vida no me regaló alumnos, me regaló maestros que me enseñaron una gran lección: HUMILDAD. Aprendí en cada salón de clases que comunico un mensaje que cada uno lo hace suyo a su manera y que a todos los que me han escuchado les debo un profundo agradecimiento por permitirme entrar en sus mentes, en sus vidas y algunos en su corazón.
Hoy celebro con júbilo mis logros y no hablo de nada material, sino de todo el amor acumulado en mí, por cada uno de ustedes. Todo ese amor es mi cuenta bancaria de vida y en estos años ha ganado muchos intereses: ser mejor persona. El Espíritu de Dios me ha dado luz para entender que esto es lo que me voy a llevar en ese viaje a su encuentro.
Beso la vida con una sonrisa, un reconocimiento, desde mi ventana grito a cada uno de ustedes GRACIAS por acompañarme en esta maravillosa ruta que se llama experiencia, por trillarme el camino en muchas ocasiones, por ESTAR Y COMPARTIR.
Realmente hoy soy FELIZ, porque aprendí que no es lo mismo vivir que honrar la vida y hoy la honro.
TE ESPERO EN LA CIMA
