El envejecimiento en los padres es inevitable; y a medida que va avanzando, es momento de implementar nuevas rutinas y pensar en sus cuidados.

Un día cualquiera llegás a ver a tus padres y de pronto te das cuenta de que el paso de los años comienza a notarse. Actividades que antes hacían fácilmente ahora les cuestan más trabajo, o se cansan más rápido en una salida familiar.
Aunque sabemos que esta es una etapa inevitable, como hijos no estamos preparados para enfrentarlo, ya que no solo tenemos que pensar en los cambios que habrá en su estilo de vida y en cómo ayudarlos, sino que también debemos procesar el sentimiento al ver a nuestros padres en un nuevo estado de vida.
Aceptar que tus padres están envejeciendo, es entender que no podés pedirles que lleven el mismo ritmo de vida que antes; pero también tener más paciencia con ellos, especialmente mientras comprendés cómo es esta nueva versión de ellos. Recordá que para tus padres también es un proceso de adaptación y cambio.
Acompañar no sobreproteger. Al ver que los padres ya no pueden realizar las mismas actividades, pasamos a convertirnos erróneamente en los «padres» de nuestros padres, por lo que debemos encontrar la manera de acompañarlos, sin hacerlos sentir que están perdiendo su autonomía.
Evita regañarlos, limitarlos o infantilizarlos. Los expertos recomiendan optar por preguntar: ¿cómo puedo apoyarte para que sigás haciendo lo que te gusta? O bien, ¿hay algo en lo que te gustaría que te ayudara? Estas preguntas harán que tus padres se sientan más cómodos y no juzgados.
Aprovechar el tiempo con ellos. Esta etapa nos recuerda nuestra finitud, por lo que puede ser un momento especial para compartir tiempo de calidad con ellos y aprovecharlos al máximo. Podemos preguntar y aprender de ellos, desde sus historias y experiencias de vida, hasta sus recetas o consejos.
La mejor manera de acompañar a los padres es con dignidad y respeto, de esta manera mostrarás tu amor y comprensión hacia ellos.
Finalmente, recordemos que el envejecimiento es una transición normal en el ser humano y aunque muchas veces la misma sociedad nos hace creer que ser una persona de la tercera edad es inservible, en realidad son signo importante de la experiencia, sabiduría y esencia del ser humano.
