De la inmoralidad y los inmorales


Denominamos como inmoralidad todas aquellas acciones, conductas y comportamientos que se oponen a la moral. El componente de la moral son los valores, por tanto, la inmoralidad, supone actuar u observar conductas y comportamientos que atenten contra los valores y creencias de la sociedad.

La ira es una emoción que se activa frente a la injusticia (la inmoralidad es injusta), es por eso por lo que muchos están iracundos, porque ven injusticia en muchos actos que, adicionalmente, están fuera del control de los afectados.

La crisis de salud recién pasada puso en manifiesto lo mejor y lo peor de los seres humanos. Y no es que lo peor haya estado oculto, siempre estuvo allí. “La mascarilla” no ayudó a esconder: la falta de veracidad, solidaridad, compromiso, deseos de servir a los demás, egoísmo desmedido (que sacó yo para mí), aprovechamiento, rebusca…. Podemos añadir a la lista muchas más cosas.

En América Latina vemos a la inmoralidad vestida de muchas cosas, como:

Aceptar un puesto sin tener las calificaciones para ejecutarlo con eficiencia solo por el salario o los beneficios de la rebusca, o el ostentado poder…

Ganar un salario por nada, ser una botella, cuando hay casi medio millón de desempleados, donde hay personas que viven en extrema pobreza y que geográficamente no tienen derecho a tener agua potable, luz, un inodoro, que no saben de internet, que no saben ni leer, ni escribir, que no tienen derecho a soñar…

Aprovechar la fama, la fortuna, los amiguismos, el clientelismo, el poder económico, comprando almas, dignidad y voluntades para transgredir la ley sin que pase nada…. Porque “COMO SOY YO”, puedo hacer lo que los demás no hacen… el inmoral natural e inmoral por asociación…. Igualmente, inmorales.

No tener educación de primer mundo, porque mientras la educación siga siendo deficiente, la ignorancia sigue eligiendo por políticas populistas o parasitarias, hojas de zinc o camisetas… donde el futuro de la patria recibe clases en “escuelas rancho”, donde las palmas sirven de techo y se desvanecen los sueños, …

No tener acceso a una salud pública eficiente, con hospitales acondicionados para hacer diagnósticos oportunos con citas puntuales, donde haya medicamentos para solucionar los problemas de salud, donde EL NO HAY sea la frase más escuchada, donde la muerte en todo sentido se pasea por los corredores…, los medicamentos son tratados como el perfume, un artículo de lujo que muchos no puede pagar.

Llenarnos de miedo cada mes pensando si me van a depositar mi jubilación pingue, mientras hay personas que reciben como jubilación la totalidad de su salario… porque hay leyes distintas una que se aplica a los vivos y otra a los…

La coima, el sobreprecio, el repartir, la danza de millones, el “salpique”, dinero que pudo haberse invertido en mejorar las condiciones de educación y salud… dos derechos inalienables del ser humano… hay personas que se van a morir sin ver $1,000.00 juntos…

Contratos millonarios, cenas en lugares de lujo, transportes, bonificaciones, “dietas”, personal de seguridad, radios, celulares, servicios públicos cancelados o con descuentos… y hay seres humanos dependiendo de la solidaridad de otros seres humanos porque no “hay dinero”…

Jóvenes que van a la universidad para buscar un mejor futuro con base en su educación y botellas “famosas” ganando salarios de sueño, sin haber terminado algunos la secundaria …

Falta de rendición de cuentas, enseñar los recibos, indicar en qué se gastó una partida presupuestaria, que después de todo se hace con mi dinero y tu dinero… y yo tengo TODO EL DERECHO A SABER EN QUE GASTASTE MI PLATA.

Podríamos seguir la lista… no preguntemos por la indignación de las personas que obviamente está justificada, se hace necesario que los pensantes seamos más críticos y menos ofensivos… porque al final al inmoral le importa un bledo que le sigan diciendo lo que ya sabe que es… comencemos a cuestionar desde la inteligencia y el conocimiento… la razón no usa la fuerza ni la ofensa, esas son armas del mediocre y del inmoral.

Ah y es inmoral aquella que persona que justifica la inmoralidad sencillamente porque “no se siente afectada”.