Mentalmente cansado


Algunos pueden pensar que la mente no se “cansa” pero realmente están equivocados. Las circunstancias del diario vivir, sobre todo las negativas: pérdida de trabajo, problemas económicos, malas relaciones, poco contacto social, …, generan el estrés que nos conduce a la desarmonía: depresión, tristeza crónica, desgano, desánimo que podríamos resumirlo a cansancio mental.  Aunque mi cuerpo duerma, aunque no tenga mayor actividad física, hay cansancio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha acuñado una nueva definición para salud: la salud es mucho más que la ausencia de enfermedades: es un estado de completo bienestar físico, mental y social, estrechamente vinculado con el disfrute pleno de los derechos fundamentales del ser humano.

Hace unos días, escuché una persona decir algo que me tocó profundamente: “Estoy agotado, pero no físicamente, es como si todo mi cuerpo llevara el peso de mi mente”. Y cuánta razón tenía.

Muchas veces pensamos que cuerpo y mente son cosas distintas, como si pudieran ir por caminos separados. Pero en realidad, son dos expresiones de una misma vida interior.

Cuando cuidás tu cuerpo, cuando lo movés, lo alimentás bien o simplemente le das el descanso que necesita, no solo estás fortaleciendo tu salud física, también estás creando más claridad, equilibrio y bienestar emocional.

Un cuerpo cuidado respira mejor, se siente más ligero y nos ayuda a estar más presentes en lo que verdaderamente importa. Y también ocurre al revés.

Cuando la mente se llena de preocupación, miedo o exigencia constante, el cuerpo lo refleja, se tensa y se bloquea.

Por eso no se trata de que la mente controle al cuerpo, ni de que el cuerpo arrastre a la mente. Se trata de recordar que somos una unidad. Una unidad que necesita atención, descanso y cuidado profundo.

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