¿Le sorprende amigo lector todos los sucesos que están aconteciendo? Personas muertas a golpes, gente filmando para ganar likes, shares, followers y retwitts en vez de ayudar y ser entes de cambio, estudiantes de colegio con comportamientos violentos, replicando esas mismas acciones sin medir consecuencias y, cuando nos va mejor, contenidos y comentarios en las redes cargadas de odio, xenofobia, discriminación, vulgaridad, morbo, burlas o indiferencia… ya ni hablemos de la corrupción institucionalizada.
Cuidado y lo que estamos viviendo es el estallido de una combinación muy letal donde entra: la grave crisis de valores en los hogares, la falta de certeza de castigo a todo nivel y, lo que en psicología se conoce como la triada letal, que es nada más y nada menos la unión del maquiavelismo, narcisismo y psicopatía en la psiquis de la sociedad.
Le comparto una estadística interesante: Los que sistemáticamente se dedican a perjudicar, lesionar, robar, engañar, o sea, se dedican al mal, están dentro el 5% de la población. Quienes son íntegros, buenos, justos y no necesitan ojos vigilantes o reglas para hacer las cosas de forma íntegra y transparente rondan el 20% y, en medio de estos extremos, hay un 75% del mundo que hace en función de lo que ve, es decir, si lo que predomina es el robo, juega vivo o corrupción, se apuntan y si lo que predomina es cooperar, cumplir las leyes y hacer el bien, también se apuntan.
Le recuerdo este hecho: El mundo no está amenazado por gente malvada, sino por aquellos que lo permiten.
Ted Bundy, Nahir Galarza, Ana Julia Quezada, Jeffrey Dahmer, Aileen Wuornos no son personajes de ficción; como tampoco, quienes mataron a golpes a un ciudadano en Vía Argentina y, aunque le parezca increíble, aquí también tenemos una lista particular de psicópatas. Pueden estar a su lado sin saberlo, pueden tener puestos claves en grandes empresas, cuidado y duermen con usted, guían su futuro o, se topa con uno en el espejo cada mañana.
Le comparto otra estadística, solo el 1% de la población mundial está diagnosticada como psicópata, sin embargo, personas que presentan rasgos psicopáticos sobrepasan el 25% por todo el globo.
Contrario a lo que se piensa, el psicópata no es impulsivo y SI está plenamente consciente de sus actos y los planea con sumo cuidado. Luego de su estudio exhaustivo, Robert Hare (psiquiatra y gurú en el tema) apunta a que el psicópata lo único que carece es de conciencia moral, esto significa que, le da igual hacer el bien o el mal y sus consecuencias.
¿Por qué se mimetizan con tanta facilidad? Porque la buena gente no suele sospechar de ellos: no pueden imaginarse al prójimo haciendo cosas que ellos no son incapaces de hacer; normalmente aceptan como explicación lo menos extraordinario y ahí se acaba todo. Por otro lado, la gente “normal” se inclina por ver al psicópata como un monstruoso, pero no hay nada más lejos de la realidad.
Esos monstruos de la vida real suelen tener un aspecto y un comportamiento más corrientes que sus hermanos y hermanas; presentan una imagen virtuosa más convincente que la virtud misma.
Recuerde y no pierda de vista lo siguiente: existen encantadores de serpientes y serpientes que parecen encantadoras, que solo esperan o planean el momento para que su víctima confié y se sientan cómodas para atacar.
Debemos vigilar con mucho cuidado a la “generación del Yo” … ¿quiénes son? nuevos estudios demuestran que los universitarios y estudiantes de secundaria de esta época son más egocéntricos, narcisistas, individualistas y competitivos, si a ello sumamos el distanciamiento extremo al que el COVID nos llevó, tenemos el caldo perfecto para que el índice de maldad se disparare.
¡Que exagerado!, ¡es puro cuento! dirá usted amigo lector, si es así, explíqueme ¿cómo, en medio de una crisis grave como la que atravesamos mundialmente con la pandemia y en la que debíamos ser más solidarios unos con otros, vimos abusos de poder, violencia de género a todo nivel, sanciones selectivas, actos corruptos, violencia desmedida por parte de personas que no les importan los demás y las consecuencias que estos desencadenen?, ya ni hablemos de los abusos cometidos a niños y la indiferencia en la que se ha caído…
Frases como: “si no te agarran no es malo”, “si nadie se da cuenta, no es crimen”, “robó, pero hizo”, “si todo el mundo lo hace porque yo no”, “es que tengo privilegios” … es justamente ese índice de maldad que hace que el cerebro pierda su humanidad, o bien, el perfil de psicópatas, narcisistas, personas con síndrome de Border line, megalómanos, maquiavélicos o paranoicos en acción y expuestos a todas luces los que están siendo los autores de muchas cosas que estamos viendo en nuestro entorno, pero, antes dichos actos, gana la indiferencia.
Todo es salvable siempre y cuando la humanidad lo quiera, todo puede girar para bien si los buenos dejan de guardar silencio; todos podemos tener un mejor país si los justos, íntegros, veraces, rectos de pensamiento y acción le pierden miedo al corrupto o al mal. Todo se torna positivo solo si tratamos desde la raíz la crisis de valores, o sea, desde el hogar.
Cierro con este pensamiento de Albus Dumbledore: “Son nuestras elecciones las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades” …
